Chrystian Colombo aprovechó ayer la intimidad de un almuerzo del Presidente con senadores de la UCR, para desnudar su estrategia en la negociación con los gobernadores: estirar los tiempos, desgastar a la otra parte y hostigarla como encarnación de lo que no se debe hacer en materia de administración. Cuando Fernando de la Rúa lo llamó al comedor de Casa de Gobierno, adonde comía con los legisladores de su partido, a la hora del postre, el jefe de gabinete se derramó sobre una butaca y chanceó: «Hoy a los gobernadores no los voy a atender, y si los atiendo los voy a escuchar sin darles ninguna respuesta».
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El Presidente había pedido su concurrencia para que explicara el intríngulis de los mandatarios provinciales, que Colombo sintetizó así: «Lo que piden es imposible, porque nos creen débiles. Pero no pueden pedir una refinanciación en niveles de tasa de 7% con una banca privada que no tiene mucha confianza en el rumbo del programa económico». El monólogo siguió con la exposición del país poselectoral, que muestra a las provincias peronistas con más fuerza para intentar imponer sus posiciones. El gobierno, admitió, está con menos herramientas para enfrentarlos, pero confió: «Al final van a aceptar la realidad de que el déficit cero es una necesidad del país, como lo es la baja del gasto y lo es la emisión de bonos para los pobres o de los propios LECOP, que al final van a redundar en una reactivación del país».
Las palabras de Colombo amortiguaron un clima poco grato al dueño de casa. Había llevado a los senadores para apartarlos de la tentación de acompañar a Leopoldo Moreau en el proyecto de retirarle los llamados «superpoderes» al gobierno. No logró que el opositor diputado electo se acercara a compartir el lomo presidencial a la pimienta (tampoco estuvieron otros del ala crítica como Eduardo Angeloz, Edgardo Gagliardi ni Alberto Maglietti) pero igual debió tolerar algunos retos de correligionarios.
Primero el jefe de la bancada Jorge Agúndez se quejó de que se hubieran enterado de la designación del senador peronista Ricardo Branda como nuevo director del Banco Central. «Quiero preguntarle, Presidente, si su gobierno también va a tener en cuenta para alguna designación a gente del partido», dijo el puntano, que está en el mínimo lote de quienes renovaron la banca en el Senado (el otro es el misionero Mario Losada) recorriendo con la mirada al grupo que dejará su banca en diciembre. Horacio Massaccesi despertó con una ironía: «Agradezco la gestión de índole gremial de mi jefe de bancada pero pido que no se me considere como que busco empleo».
Las risas no duraron mucho porque el senador rionegrino aprovechó para disparar una crítica despiadada a De La Rúa: «La crisis que vivimos es política y de conducción. Una presidencia de cuatro años necesita que en el cuarto mes se imponga una imagen y una línea.Acá no se hizo y empeoró todo cuando vino la crisis del Senado, tampoco se hizo mucho para superarla». Cuando paró para tomar aire, De la Rúa lo fulminó: «No estoy para nada de acuerdo con lo que dice Horacio». Colombo explicó, como si hablase de otro gobierno, que la designación de Branda era un trámite girado entre el bloque PJ de los senadores y el Banco Central. «Ellos pidieron la designación de Branda y la renovación de otro director de apellido Roberto Reyna. Eso es todo». Los radicales entendieron bien que no hay nada para ellos en el Central.
El final volvió al tema principal, el encono de Moreau y de los diputados opositores en quitarle los poderes especiales al gobierno. El Presidente traía la síntesis de la reunión de gabinete: ¿por qué nos quieren sacar esas atribuciones si nunca se usaron para nada malo? Si se hubieran usado para tomar medidas que irritan como vender el Banco Nación, sería explicable, pero esto es política pura.
Eso animó a José María García Arecha para una reflexión: «Cuando los votó el Congreso dijeron que eran para Cavallo; si ahora los sacan van a decir que los radicales se los retiran a De la Rúa». Tal extremo de mortificación les recordó a los radicales que su misión en esta tierra es sufrir.
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