13 de junio 2005 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

Rafael Bielsa y Luis Patti
Rafael Bielsa y Luis Patti
VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín».

Regular: El columnista del monopolio reconoce datos que forman parte de la actualidad desde hace varias semanas. El primero de ellos: Néstor Kirchner no quiere ni puede sacrificar definitivamente a Eduardo Duhalde en la provincia. Quiere un acuerdo que no parezca un pacto. La otra evidencia: Cristina Kirchner no será candidata en la Ciudad de Buenos Aires al proclamarlo a Rafael Bielsa. Tercer dato: Kirchner ya no quiere hablar de plebiscito porque teme que se interprete que si no saca más de 50% de los votos pierde y allí lo quiere embretar la oposición por su error de plebiscitarse innecesariamente. No toca el columnista esta vez la candidatura de Bielsa (anunció el domingo anterior que Estados Unidos había pedido por la continuidad del canciller; debería haber explicado por qué Kirchner no le dio el gusto) porque lo hizo en otra nota. A propósito: allí admite que el Presidente podría dejarlo a Bielsa como ministro mientras hace campaña, siguiendo el ejemplo de José Luis Rodríguez Zapatero, quien -según Kirchner- llegó a premier desde su condición de diputado. Incultura de Van der Kooy: en los regímenes parlamentarios es imposible llegar a primer ministro si no se es congresista. Van der Kooy se introduce otra vez en el problema de la pesificación, que reaparece ahora por la renuncia de Augusto Belluscio: el aval a esa medida perdería un voto con la salida de este juez, afirma.


MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación».

Regular: Con melancolía, también se refiere al pase de Bielsa al Congreso. Consigna que Kirchner quiere retenerlo en el Ejecutivo (en rigor, es lo que dice el propio Bielsa) y objeta el ejemplo europeo de los diputados que pueden llegar al Ejecutivo sin dejar la banca: aquí sería el camino inverso. Es decir, un integrante del Ejecutivo (que, en un arcaísmo institucional argentino, controla las elecciones desde el Ministerio del Interior) haría campaña para legislador. Ni Carlos Menem, con lo cesarista que era, se animó a tanto cuando postuló a Avelino Porto o a Erman González. Este columnista sigue abrazado a las versiones de Bielsa. Cuando habla de la candidatura de Federico Mirré, bordonista embajador en Londres, para ocupar la Cancillería: es lo que quiere el actual canciller. ¿ También Kirchner? Morales Solá desliza una crítica cierta, es mala la gestión de Octavio Bordón como embajador en Washington. Le dedica un párrafo larguísimo al desaire de Kirchner al presidente de Sudáfrica, a quien no quiso recibir (no agrega nada a lo que ya se publicó sobre el tema: ni siquiera el detalle de que Sudáfrica venía pidiendo la entrevista desde la presidencia de Fernando de la Rúa). Agrega algo novedoso en su columna dominical y es la divergencia en la pretensión de comandar el BID cuando se vaya Enrique Iglesias: el gobierno postula a Aldo Ferrer y a José Bordón (uno maestro del estatismo; el otro, amigo de Roberto Lavagna que siempre necesita cargo público. Recordar que fue hasta ministro de Educación de Ruckauf). Sin posibilidades de éxito, agrega. ¡Menos mal!

GRONDONA, MARIANO
«La Nación».

Bueno: Toca el tema crucial de estos días Grondona, con su ensayo de ayer. En su estilo expone, como en un manual de Derecho Político, la diferencia entre «acción indirecta, institucional», y «acción directa». Se basa para analizar este último tipo de conducta política en dos clásicos: «Reflexiones sobre la violencia», de George Sorel (inspirador de comunistas y fascistas al mismo tiempo), y «España invertebrada», de José Ortega y Gasset. Después el ensayista hace foco sobre Evo Morales, el líder insurgente boliviano. Lo inscribe en la tradición «soreliana», es decir, entre los que apelan a la movilización violenta e ilegal para producir un cambio radical en el sistema de poder. Compara al cocalero con Lenín, en el sentido de que está demostrando que, si bien la huelga revolucionaria es insostenible más allá de un lapso razonable, produce tal descalabro que puede triunfar por la defección de quienes detentan el poder institucional para resguardar el sistema. Es lo que está sucediendo en Bolivia, dice Grondona, donde la clase dirigente tradicional decidió (como De la Rúa, Rodríguez Saá o Duhalde entre nosotros) resignar el poder antes que imponer la ley a costa de un derramamiento de sangre. Recorre estos ejemplos, el columnista, para llegar a una lección: si la afición a la acción directa que se está verificando en Sudamérica tiene el carácter de una epidemia, Kirchner jugó con fuego al decir -como dijo la semana pasada en referencia a los piqueteros- que prefiere «una sociedad fluida a la paz de los cementerios». Sencillamente porque, desde lo más alto del gobierno, abrió la puerta a la justificación de quienes rompen el pacto constitucional para satisfacer sus reclamos. Pero es un tema difícil para cualquiera, gobernante o no. Reprimir o no las acciones violentas viene desde Napoleón en la era moderna. En grado de reyerta lo tienen hasta los países desarrollados. En los emergentes puede llegar a grados de barbarie entre atacantes y represores. Lo hemos vivido aquí. Hoy es el drama de Bolivia.

VERBITSKY, HORACIO
«Página/12».

Prescindible:
Este domingo el panorama se lo escribe la agenda de Rafael Bielsa, a la cual ha tenido acceso como los demás comentaristas de fin de semana.
Hasta repite los cuchicheos con Condoleezza Rice sobre la (in)conveniencia de algunos gestos del gobierno argentino hacia el resto del mundo, claro que llevando el agua al molino chavista. Inexplicable que a esta altura termine justificándose la compra de armas en la escala que lo hace Hugo Chávez (ha pagado la más grande operación que haya hecho España a otro país en su historia, que incluye fusilería, aviones y vehículos brindados), pero Verbitsky igual deja el mensaje disculpatorio hacia el extravagante presidente de Venezuela.

También se detiene en la crisis boliviana, confirmando información que ya dio este diario durante la semana pasada: por ejemplo, que Carlos Mesa estuvo a punto de producir un «fujimorazo» cerrando el Congreso y llamando, en ejercicio de la presidencia hasta fin de año, a elecciones anticipadas. Un plan que rechazaron Lula y Kirchner.

Siempre con Bielsa en el bolsillo, llega el panorama a la Capital Federal para desbarrancarse por otra manía del columnista, el hurgueteo en los prontuarios vía la SIDE, obviamente. ¿Habrá pensado Verbitsky que cuando rote el progresismo lo van a acusar de buchón y «service»?

Revela detalles de la vida familiar y judicial del ex defensor de familiares de Cromañón Fabián Bergenfeld para relatar la conocida renuncia al patrocinio por amistad con el juez de la causa, Julio Lucini. Este abogado ya denunció que es víctima de una campaña de difamación que tiene como origen al gobierno. Cuando le llega el turno a Eduardo Duhalde transmite el mismo mensaje oficialista de los demás columnistas de ayer: que Kirchner trata de evitar la ruptura con el ex presidente. Duhalde políticamente es indefendible, pero es espectacular la fidelidad de estos columnistas con Kirchner para doblegarlo. Lo justifica el columnista en la estética del peronismo, partido en el cual, dice, queda mal romper (no explica este axioma). Eso y reconocer que la posición de fuerza -aunque irrite a Grondona- hoy es pareja, algo apenas desviada a favor del bonaerense Duhalde, es la misma cosa. Por eso lanza algún dardo, como contar que el ex presidente lo trató de convencer a Bielsa de no aceptar una candidatura a diputado porteño. (Duhalde lo aprecia a Bielsa, quien le inventó el curro del Mercosur que le permite a Duhalde viajes por todo el mundo pagados por el fisco, residencias y autos en Montevideo y viáticos abultados.) Sobre el ex presidente se cuida la nota de ponerle la lupa a sus relaciones con Luis Patti, a quien también le desentierra el prontuario, imperdible para Verbitsky. Necesita romperlo porque redondea 12% en la provincia. Cuando el marxismo de Verbitsky ataca, generalmente logra efecto contrario: empinar al agredido. Cuenta que un juez reactivó en marzo pasado la causa contra el ex comisario por las muertes de Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, dos militantes del peronismo de izquierda, bajo el último turno militar. Un recuadro que acompaña la nota de Verbitsky le recuerda al Presidente que quedan muchos cuadros por bajar: hay escuelas policiales y militares que llevan nombres como Alberto Villar, Ramón Falcón y Pedro Aramburu y pide tácitamente que sean rebautizadas. Buchonismo total en Vervitsky, que sigue luchando por reivindicaciones que laven sus traiciones a la guerrilla de los '70.

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