Grondona establece que el respeto es el único sentimiento compatible con la vida en libertad. Cuando entre quien manda y quien obedece hay respeto es porque esa relación está regida por la ley. Por lo tanto, las órdenes son previsibles, racionales. En cambio el miedo y el terror se caracterizan por su irracionalidad: nadie puede prever la acción del otro, sea un superior o un atacante, porque esa acción no es previsible ni respeta límite alguno entre lo prohibido y lo permitido. Dice Grondona que la única diferencia entre miedo y terror es de grado. El terrorismo impone el terror mediante el derramamiento de la sangre de cualquiera. Después la columna hace un pequeño repaso por la historia del terror y el miedo en la Argentina. Desde las experiencias de los '70, con el enfrentamiento entre subversión y represión, hasta las de los '90, cuando el país fue víctima del terrorismo internacional. Aquí hace un paréntesis Grondona para hablar ya no del terror sino del miedo y su utilización por el presidente actual. Dice que una de sus armas políticas «parece ser el hábito de infundir miedo, aunque no terror, entre todos aquellos a quienes percibe como sus subordinados o sus rivales, ya sean los gobernadores, sus propios funcionarios, los peronistas disidentes, los opositores, los empresarios y hasta el sector más vulnerable del periodismo, a todos los cuales presiona con la posibilidad de retirarles los fondos, con la distribución discrecional de la publicidad oficial o con agresiones verbales sorprendentes. Como ninguna de estas actitudes son debidas o previsibles según la ley, el miedo de que se reproduzcan las refuerza». El ensayo de Grondona recala finalmente en una discusión internacional, que introdujo Oriana Fallaci, en una serie de notas que publicó «Il Corriere della Sera» y reprodujo «La Nación». Grondona desmiente el argumento central que viene sosteniendo desde hace varios años Fallaci: el Islam no es una religión necesariamente violenta. Y, por lo tanto, sus fieles no representan de por sí un peligro para el mundo ni para Europa (cita el ensayista la palabra « Eurabia», que para la periodista italiana es el caballo de Troya de la inmigración musulmana en el Viejo Continente). Sin embargo, Grondona afirma que las censuras que desde dentro del Islam se le dirigen al terrorismo son insuficientes ya que están siempre acompañadas de una crítica a Occidente que, de ese modo, las relativiza. El columnista sostiene que los musulmanes moderados son imprescindibles para arrinconar a los terroristas, así como un cambio de postura en Occidente que podría iniciarse con la apertura al mundo musulmán que promete Benedicto XVI.
Dejá tu comentario