No habla de las acusaciones que se le realizan a la misma. Sólo las menciona para decir que el gobierno español no las tiene probadas. Otra aclaración de Morales Solá, esta vez de parte de la Embajada de los Estados Unidos: no habrá empresa norteamericana que quiera invertir en la abandonada Aguas Argentinas.
Acotación final del periodista: nunca hubo un entredicho con el titular del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo de Rato. Inclusive el Presupuesto nacional supone el acuerdo con ese organismo. El reto que divulgó el gobierno fue mucho de imaginario y tuvo como consecuencia mortificar personalmente a Rato. Tampoco deberían exagerar Rato ni Morales Solá. Con lo que Kirchner y Lavagna le pagan al Fondo, ese organismo bien podría colaborar un poco con las urgentes operaciones de marketing de un gobierno que seguirá «desendeudándose».
Regular .
La nota ofrece una comparación con Chile: allí la inversión representa 28% del PBI. En la Argentina, 19%. A la vez, el país ha sido demandado en 20.000 millones de dólares en 36 reclamos de empresas extranjeras. Es 40% de los litigios de este tipo que se están tramitando en el mundo. Son datos gruesos, de esos que signan una etapa histórica, más allá de las anécdotas. ¿Por qué el gobierno maltrata a los inversores? Grondona propone, casi irónicamente, varias respuestas. Una, que sobre los vicios que se verificaron en los '90 -entreguismo, corruptelas, falta de regulaciones-se suponga que los argentinos debemos «vivir con lo nuestro». Aquí todas las inversiones externas serían impugnadas frente a las de origen nacional por su falta de patriotismo y exclusivo afán de lucro. Entonces, ¿qué decir de las inversiones brasileñas? ¿Por qué se producen?
Otra posibilidad es que el gobierno crea que el buen capitalismo es un capitalismo «crony» (compinche). Es decir, uno en el cual los empresarios sean amigos políticos del gobierno. El otro capitalismo, que Grondona llama «clásico», basado en reglas de juego generales y una Justicia independiente, sería ajeno a la mentalidad de la administración.
La conclusión inmediata, es que lo que distanciaría a Kirchner de Menem no es la adscripción a distintos tipos de capitalismo sino a distintos tipos de amigos. Una observación que oculta una multitud de casos en los que se demuestra que también los amigos son los mismos. Advertencia final del ensayista: si todo se parece tanto, no habría que ignorar que también el «cronycapitalismo» de esta etapa comience a producir sus escándalos por negociados, como ocurrió en los '90.
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