Comentarios políticos de este fin de semana
(Categorización: Imprescindible, Bueno, Regular, Prescindible)
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El desgaste aceleró la interna libertaria: el cortafuego Adorni, la oposición espera y las señales mixtas de la economía
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LLA ganó su primer centro de estudiantes en una secundaria porteña
Alberto Fernández y Fernando H. Cardoso
«Clarín».
5) No será el caso de Carlos Bettini: como informó Ambito Financiero el miércoles pasado, este funcionario deberá seguir haciendo gestiones especiales para aplacar el malestar de José Luis Rodríguez Zapatero por las demoras en la suba de tarifas. En diciembre, el jefe de Gabinete debería viajar a Madrid para mejorar esta relación.
6) Como también informó Ambito el viernes pasado, Kirchner está a punto de conseguir de Lula da Silva el acuerdo para que Chacho Alvarez sea el reemplazante de Eduardo Duhalde en la Secretaría General del Mercosur.
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».
Prescindible. La nota de este columnista se concentra en dos conflictos de Néstor Kirchner. El que mantiene con Roberto Lavagna y el que mantiene con el gobierno de George W. Bush. En ambos casos, Morales Solá expone los argumentos de esos dos «blancos» del Presidente, el ministro y Washington.
En el caso de Lavagna, el periodista deja en claro sus preferencias desde el comienzo: dice que Kirchner sería muy poco sin la economía en expansión y sin su alianza con Lavagna. Intenta, además, reducir el problema con el economista a un entredicho por la administración de los recursos en materia de obras públicas. Es decir: si alguien creyó que Lavagna impugnó moralmente al Presidente o a su ministro Julio De Vido por los sobreprecios que se registran en contrataciones de obras públicas, está en un error según este comentario. Lavagna está inquieto por la denuncia de « cartelización» que produjo el Banco Mundial y que está en conocimiento de Paul Wolfowitz, su presidente, un hombre clave del actual elenco de poder republicano. ¿Será por esto que George Bush dijo que había que luchar contra la corrupción en la Argentina durante la declaración de prensa que ofreció con Kirchner? El periodista no se lo pregunta.
El otro flanco de la política de obras públicas que inquieta a Lavagna es que conlleva un exceso de gasto inquietante. La curva ascendente en ese gasto es -consigna la nota- de $ 3.000 millones en 2004; $ 6.000 millones en 2005 y $ 12.000 millones en el Presupuesto para 2006, que podría ser rebasado. Aclarado que Lavagna sólo se preocupa por cuestiones técnicas de la política que está en manos de dos kirchneristas como Julio De Vido y José López (obras públicas), Morales Solá reduce también el malestar que existe en Washington respecto de Kirchner. El periodista admite que la Cumbre de las Américas fue un fracaso para los ojos de la administración Bush. Pero eso no significa que Kirchner deba sentirse abandonado por Washington. El mensaje aquí es: habrá gestiones entre bambalinas para favorecer un acuerdo con el Fondo y, salvo que se selle una alianza político-ideológica regional con Hugo Chávez, se tolerarán los acuerdos comerciales con Venezuela.
Síntesis de la nota pacifista de Morales Solá: ni Lavagna conspira ni Washington condena.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Prescindible. Como de costumbre, el ensayista parte de una teoría al parecer inocente para, en el último tercio de su nota, pasar a Néstor Kirchner por el papel de tornasol de esas meditaciones. En la entrega de ayer, el tema fue el del resentimiento: una inspiración del tratado de Max Scheler sobre ese problema.
Grondona sostiene que el resentimiento es el enfoque del vencido que decide imputar sus desgracias a la malevolencia del vencedor, sin examinar las causas del fracaso que puedan anidar en la propia conducta. Grondona ofrece tres ejemplos ligados a este comportamiento. Uno, positivo, el del Japón de posguerra, que en vez de quedar fijado al odio a Estados Unidos después de la bomba de Hiroshima, resolvió corregir el error de atacar a ese país en Pearl Harbour lanzándose a la competencia comercial.
Alemania, en cambio, en vez de asumir que perdió la Primera Guerra por los dislates de su gobierno, resolvió alimentar el resentimiento: fue en ese ambiente que se encaramó Hitler, culpando a los judíos por la derrota y llevando a su país a una segunda caída todavía peor. El tercer caso por el cual un país le imputa su fracaso a quien lo ha vencido es la «teoría de la dependencia», que hizo furor en América latina en los años '70.
Esta teoría, que fue refutada hasta por sus propios autores (como Fernando Henrique Cardoso), alimenta hoy la conducta de Hugo Chávez. ¿También de Kirchner? Grondona vacila pero consigna que la conducta del gobierno en favor de la «anticumbre» de Mar del Plata, además del idilio con Chávez, son señales inquietantes de que el Presidente podría tener los ojos en la espalda.
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/12».
Prescindible. El columnista dedica la entrega a una de sus operaciones predilectas: atacar a un funcionario para abrirle el paso, con el correr de los días, a su predilecto para reemplazarlo. Esta vez le toca al área de «prensa y propaganda» (califica así a la «comunicación social») de Aníbal Ibarra porque el monto Verbitsky lo considera exagerado, aunque no afirma frente a qué otro tipo de gasto. Las cifras que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aplica a publicidad son demonizadas por el columnista porque se sobreejecutan -según cree- con el propósito de proteger de agresiones al jefe de Gobierno de ataques políticos. La suerte de Ibarra en el cargo parece ser prueba de lo contrario -hoy está suspendido para ser sometido a juicio político- pero igual Verbitsky se ensaña con la gestión de Ibarra porque el destino de esos gastos los direccionaría la administración porteña a través de dos empresas que estarían ligadas a personas no gratas al columnista. De una de ellas hasta transcribe con error su apellido con lo cual se verifica otra vez que Verbitsky habla de un tema que desconoce o que desconoce quien le junta la información (en este caso es un señor Diego Martínez).
Es cierto que todo examen de la ejecución de un presupuesto en la Argentina transmite un tufillo equívoco pero cabe preguntarse las razones del afán de Verbitsky de ensañarse con esta área del gobierno municipal. La respuesta está en que el columnista refleja los intereses de quienes hoy quieren ocupar el manejo de ese dinero en la nueva administración interina de Jorge Telerman, cuya jefa de Gabinete es la periodista Gabriela Cerrutti, ligada desde siempre a Verbitsky como informante de sus libros y después como delegada ante la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires.
Ya se contó cómo la tarea de esta periodista en esa organización motivó una denuncia de la propia Estela de Carlotto por el manejo de los fondos, y cómo Verbitsky la ha defendido en sus columnas hasta disparando a la cabeza de Felipe Solá (también enfrentado con Cerrutti, que ha desembarcado en la administración Telerman como asesora y futura secretaria de Medios).
Ligada desde hace tiempo a Telerman, Cerrutti fue funcionaria del área de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y pelea ahora su pase a manejar el área que aún sigue en manos de los funcionarios de Ibarra a los que Verbitsky descalifica en la columna. Tanto encono le pone a la tarea el periodista y asesor oficialista que llega a pelearse con un compañero de ruta como el dramaturgo Roberto Cossa, quien osó, según entiende, defenderlo a Ibarra ante el juicio político que le siguen por Cromañón.
Se comprende el encono: con una Cerrutti encumbrada a manejar los fondos de la Ciudad -que Verbitsky calcula para 2006 en 56.997.922 pesos (26,1 por ciento más que el actual 2005)-, el columnista asesor alcanzaría un poder descomunal dentro del oficialismo municipal que no debería compartir con nadie, como hoy le ocurre en el oficialismo nacional.




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