5 de febrero 2007 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

Juan Carlos de Borbón y Guillermo Moreno
Juan Carlos de Borbón y Guillermo Moreno
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Eligió concentrar cien por ciento de su comentario en el conflicto de Botnia en Fray Bentos. Sin información nueva y con poco análisis, se dedica a resumir todo lo que se vino diciendo durante la semana que terminó, en particular lo que quedó del paso del negociador español Juan Antonio Yáñez Barnuevo. Hay una línea editorial que defiende en todo el escrito: el rey Juan Carlos de España, que eligió a Yáñez Barnuevo como negociador, debe quedar despegado de cualquier fracaso.

La hipótesis de Morales Solá no es nueva y se viene repitiendo desde que Yáñez Barnuevo terminó el jueves pasado su gestión facilitadora por el Río de la Plata. Esto es, el acuerdo está muy lejos y «dialogar no es negociar». Tampoco es nuevo el aporte que hace el columnista sobre dónde queda hoy el corazón del conflicto: la decisión de Botnia de no relocalizar y la consecuente posición irreductible de los manifestantes entrerrianos de continuar con los cortes de los tres puentes binacionales hasta que la pastera finlandesa se vaya de Gualeguaychú.

Lo que no tiene en cuentael columnista es la propuesta que hizo Buenos Aires y que destrabó en parte la posibilidad de un diálogo. Esta es renunciar a pedir la relocalización de Botnia (esto sí lo dice Morales Solá), pero que Montevideo acepte que continúen los cortes por tiempo indefinido y que caigan por su propio peso. Esto último es ignorado en el informe dominguero del periodista, y es una de las claves de las conversaciones que quiere enderezar el español.

Morales Solá identifica bien una situación política dentro de los cortes. Probablemente éstos cederán o al menos disminuirán en marzo, luego del verano y de las elecciones entrerrianas del 18 de ese mes. Lo que no menciona el periodista es que uno de los principales impulsores de los cortes es el ex senador nacional Héctor Maya, que ahora se postula para ser intendente de Gualeguaychú y potencia el bloqueo con sus punteros, pero que se presume igual perdería las elecciones. En esa provincia, el gobierno de Jorge Busti, si bien no respalda los cortes, tampoco sale a cuestionarlos por una razón de votos.

El cronograma que plantea el periodista sobre cómo evolucionará el tema Botnia es el conocido: no se esperan avances inmediatos; en mayo comenzarán las primeras pruebas hidráulicas desde Fray Bentos; en octubre empezará a operar la planta; para las elecciones presidenciales de ese mes el gobierno espera que la gestión del rey llegue a buen puerto y si esto fracasa, habrá que esperar varios años hasta que La Haya dé su veredicto. A Morales Solá le falta un dato: Montevideo especula con llegar a octubre y que la planta ya esté funcionando para, cuando Botnia en Fray Bentos sea una realidad, hablar de controles conjuntos que nunca llegarían a acuerdos profundos.

EDUARDO VAN DER KOOY.
«Clarín».


No innova el columnista dominguero de «Clarín» con este estilo de proteger al gobierno en las primeras páginas del diario y luego criticarlo adentro. Así aparece, tardío y ya conocido, el cuestionamiento a Néstor Kirchner por su pasividad ante la instalaciónde Botnia en Fray Bentos y la negativade Tabaré Vázquez a negociar con las rutas cortadas. No se aporta demasiado al considerar que Kirchner soportará las presiones internacionales y esperará en medio de un año electoral en lugar de enfrentarse a los ambientalistas de Gualeguaychú. Por eso la relatividad del acercamiento que logró el facilitador español Yáñez Barnuevo al abrir una mesa de diálogo en Madrid donde, por ahora, ninguno de los dos países tendrá mucho que agregar. La verdad, que el gobierno argentino conoce bien y desliza de a poco desde la Cancillería, es que no presionará por el traslado de la papelera y sólo hablará de impacto en el río Uruguay. Pero habrá que esperar hasta después de octubre. Tan poca novedad es que los ambientalistas lo saben y por eso redoblan sus esfuerzos en los cortes y protestas. De ahí se explica la «oscilación» de la política exterior de Kirchner sobre el tema: minimizó el problema, no supo cómo solucionarlo y ahora pospone enfrentarlo.

En el otro tema que sí interesa al gobierno, la inflación, no resulta serio adherir a las explicaciones oficiales sobre el desplazamiento de Graciela Bevacqua -funcionaria encargada de «hacer» el índice de precios al consumidor- del INDEC.

Poco importa que se tengan pruebas de que ella suministraba datos por adelantado al periodismo, cuando el propio gobierno los adelantaba a la prensa adicta para hacer propaganda previa. Casi un chiste, cuando el propio Kirchner llegó a dar datos desde su tribuna en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, días antes de que se conocieran los datos del INDEC sobre inflación.

Hasta en ese punto se ensaya una defensa al gobierno en el comentario al considerar que poco cambiará el sistema de medición por la renuncia de un funcionario. El actual índice de inflación se sabe poco creíble desde que existe la diferencia entre los precios «acordados» y los que se verifican día a día en las góndolas de los supermercados en el resto de los productos.

MARIANO GRONDONA.
«La Nación».


Es difícil ser original al escribir sobre la posibilidad de que Cristina Kirchner sea candidata a presidente. Mariano Grondona no pudo escapar a esa dificultad y dos tercios de su nota están cargados de especulaciones gastadas de tanto ser analizadas.

Pero si el lector supera esa parte de la lectura, se encontrará en el tramo final con un análisis mejor. Allí Grondona se pregunta si Néstor Kirchner tendrá un rol pasivo al lado de su mujer presidente. «¿Se resignaría el Presidente a cumplir al lado de su sucesora el papel de consultor benevolente pero discreto que promete el ex presidente Bill Clinton si gana Hillary?».

El columnista especula con que el rol de Kirchner sería tan fuerte que ni siquiera las limitaciones constitucionales que rodean a los presidentes podrían sujetarlo. Por eso se anima a decir que Kirchner puede ser «un transpresidente no sujeto a los votantes, ni al Congreso, ni a la Corte Suprema ni al vencimiento de un plazo».

Pero si Cristina se rebelara contra su esposo para manejar el poder, la situación sería más inquietante, augura el columnista.

Grondona dice que hoy por hoy sólo se habla de los aspectos tácticos cuando se menciona a Cristina Kirchner como presidente, pero no de los delicados problemas institucionales que crearía esta sucesión que técnicamente permite «un reeleccionismo indefinido mediante las alternancias matrimoniales».

LANATA JORGE.
«Perfil».


No hace el columnista de «Perfil» un panorama político, pero sí una entretenida recopilación de anécdotas sobre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, al relatar las metáforas sexuales que utiliza en sus reuniones con los empresarios para justificar sus controles.

Fuera de esas anécdotas, en la mayoría de los casos hasta divertidas por el idioma que utiliza Moreno, la columna es despareja, porque Lanata depende de distintas fuentes para conseguir la información. La nota recuerda la importante lista de funcionarios que se fueron del Ministerio de Economía, meses antes de que apareciera en escena el conflicto con la funcionaria del INDEC removida la semana pasada, en el intento por copar todas las áreas sensibles de esa cartera.

Por lo demás, Lanata no aporta demasiados datos nuevos en las razones de la salida de Graciela Bevacqua -a quien hasta enrostra el haber sido nombrada por un decreto del propio Kirchner y no por concurso- y los « aprietes» de Moreno a funcionarios del INDEC y Economía para que le entreguen la lista de comercios donde el organismo toma los datos para elaborar el índice sobre la inflación.

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