7 de enero 2003 - 00:00

Complica a Ibarra la fecha electoral

La fecha de las elecciones generales mantiene a Aníbal Ibarra expectante, para definir las propias en la Capital Federal, ya que el jefe de Gobierno porteño decidió que las adelantaría, pero que no serán conjuntas con las nacionales, acorde con una ley especial de la Legislatura de la Ciudad. Sin embargo, la posibilidad de que las generales se postergaran más desarmaría la estrategia de Ibarra en su intento de ser reelecto, sin aliarse aún con ningún candidato a presidente y con la posibilidad de que Luis Zamora se presentara a competir por la intendencia, además de nuevos candidatos que se anotan en la carrera, como lo hará hoy Patricia Bullrich.

La renovación de la totalidad de los cargos porteños -autoridades y 60 legisladores-que se hará en la Capital Federal este año decidiría a Zamora a dar la pelea por la silla de Ibarra. Esa situación también alienta a Bullrich. Curiosamente, los dos abandonaron la posibilidad de ser candidatos a presidente.

La idea del ibarrismo, que fracasó en atarse a una papeleta que llevara a Elisa Carrió de presidenta (sea por el desdoblamiento electoral que les impusieron los legisladores, como por el rechazo de la diputada a esa opción), es mantenerse al margen de la elección presidencial. Eso lo lograría, de alguna manera, con la separación de los comicios, pero, si las urnas nacionales terminaran celebrándose en octubre próximo, Ibarra no tendría chances de división.

En la Ciudad de Buenos Aires, este año, debe renovarse todo
, las autoridades -jefe y vice-y los 60 legisladores. Esto ocurre porque los dos períodos consecutivos de mandato fueron más cortos que cuatro años para los diputados. En 1996 se eligió por primera vez con el voto al intendente, ya jefe de Gobierno, pero un año después asumieron los legisladores. Esa Legislatura que concluyó en 2000 decidió, en función de una cláusula de la Constitución local, acortar los mandatos que seguían -en este caso, también el de Ibarra-para hacer coincidir las elecciones nacionales con las locales. Así, de agosto de 2000, los cargos caducan en diciembre próximo, pero la Legislatura, de todos modos, sancionó este año una ley por la cual no deben hacerse conjuntos ambos comicios. Ese juego de fechas se mantiene mientras se inter-preta que las urnas presidenciales serán antes del calendario previsto (octubre), y así podría Ibarra separar las nacionales.

Bullrich
anunciará hoy que durante ocho semanas desarrollará actividades en la Ciudad, para definir final-mente su postulación a competir por la jefatura porteña, el 6 de marzo. Casualmente, es casi la misma fecha que se propone Ibarra para definir su estrategia. La ex ministra, que definió la movida como «un precalentamiento», insistió en la condición porteña de renovarse todo, como una atracción especial para el desafío.

Con el mismo argumento, la tropa zamorista trata de convencer a su cacique para dar pelea en la Ciudad, una alternativa que, de concretarse, altera el ánimo del ibarrismo.

Con Bullrich, se dividirían más las opciones para el electorado de centro derecha, pero para Zamora se irían votos de ex adherentes al extinto Fre-paso de Ibarra. Al menos, eso cree el entorno íntimo del jefe porteño, que además se ilusiona con que el trotskista no se animaría a decir que sí se postula en la Capital Federal, pero no en la nacional.

Bullrich
aprovechará la ausencia de campaña de otros candidatos durante el verano, para recorrer el distrito que cree podría darle algunas bancas, al menos, en el plan-tel de legisladores para su partido Unión por Todos. Es otro atractivo adicional para los postulantes porteños, ya que en la Ciudad no es requisito cumplir con un piso de votos para ingresar en el recinto. De hecho, algunos legisladores de partidos de izquierda, que por primera vez tuvieron una banca en el país, ingresaron con menos de 3% de sufragios.

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