Las resistencias en el planeta Kirchner pero con una sombra sobre si podrá ser candidato, Daniel Scioli jugará hoy una carta poderosa: se reunirá con la cúpula del PJ bonaerense para bendecir el proceso de fusión con el kirchnerista Frente para la Victoria (FpV).
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En la sede del intervenido PJ nacional, sobre la calle Matheu, el candidato oficial pero no formal será recibido por más de cien dirigentes de la provincia: en malón, se amontonarán diputados, senadores, intendentes y autoridades del partido que ordena José María Díaz Bancalari.
A ese tumulto se sumarán otros actores que, al menos en la superficie, encarnan el FpV, armazón de lo que presume como kirchnerismo puro. Tienen butaca reservada Alberto Balestrini, Sergio Massa y Carlos «Cuto» Moreno. También, más curioso, Aldo San Pedro.
Dueño del sello Partido para la Victoria, el protokirchnerista San Pedro fue despojado la semana pasada de una vicepresidencia del Senado bonaerense. Lo volteó, por abrumadora mayoría, el bloque del FpV que comandan Juan Amondarain y Osvaldo Goicoechea.
Ahora, el peronismo espera un guiño de la Casa Rosada para ofertarle ese cargo otra vez a San Pedro. Táctico, Bancalari podrá luego mostrar que ese gesto contribuye a la prenunciada fusión entre el PJ y el FpV que, desde hace tiempo, sugiere Kirchner.
Ese movimiento tiene un efecto colateral: San Pedro, que luego de la votación fracasada dejó el bloque, amaga con formar otro donde amenaza que no estará solo. Su soledad o su compañía será un indicador para detectar si cuenta o no con la cobertura de la Casa Rosada.
De un asunto doméstico, el expediente San Pedro marcha a convertirse en un factor sensible. De actor lateral, el metalúrgico de Bragado muta a protagonista. Ese papel tuvo, por caso, anteayer en Chacabuco, junto a Scioli y la cúpula del PJ bonaerense.
Apenas circuló, como ensayo, el nombre del vice como candidato a gobernador, el PJ imaginó que, como Eduardo Duhalde con Carlos Ruckauf, Kirchner les injertaba a Scioli. Luego, con el hecho consumado, se acató la postulación y el partido fue el primero en dar un respaldo formal.
A tal punto que, del universo kirchnerista, el PJ ex duhaldista fue el que más festejó la pirueta presidencial de mudar a Scioli de la Capital a la provincia. De hecho, hay grupos -como Libres del Sur (LdS)- que todavía susurran su desencanto con esa postulación.
A simple vista, la esperada presencia del vice en el consejo del PJ reactiva tres aspectos que el peronismo tiene en su agenda:
Como punto central figura la fusión PJ-FpV que, en octubre, derivaría en el formato electoral Frente Justicialista para la Victoria, con el peronismo oficial como pilar del armado. Lo que, en teoría, se iba a sellar en 2005 antes de la ruptura Duhalde-Kirchner, ahora podría finalmente concretarse.
Esa mixtura, que debería transmitirse también a los bloques legislativos, marcará -según explican en el PJ- una tendencia: como ese espacio englobará a todo el kirchnerismo, no habrá boletas colectoras. «Mi lista es la lista de todos», dicen que dice Kirchner. En la afirmación se mezclan el deseo y la posibilidad, pero no está cerrada la opción de la doble boleta.
El tercer punto, menos público pero muy comentado en las rondas reservadas, es la pretensión del peronismo de colocar al vice de la fórmula que encabezaría Scioli, en la medida que no tenga problemas en la Justicia para ser candidato. A ese cargo aspira Sergio Massa y lo encandila a Díaz Bancalari.
Ordenado y obediente, el PJ recibirá a Scioli y se pondrá a disposición. Hará, en paralelo, una muestra de su poder de fuego: 40 legisladores provinciales, 20 nacionales y unos 40 intendentes, que sumaron al FpV pero mantienen su identidad y pertenencia en el PJ.
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