Confirma el país el envío de militares a pelear contra Irak

Política

Argentina ofrecerá buques, una compañía de Ejército y aviones de apoyo logístico para integrar la coalición militar que se formará para hacer cumplir las resoluciones de la ONU si Saddam Hussein no desactiva los arsenales de destrucción masiva de Irak. La acción militar contra Saddam Hussein está atada a los resultados del informe que elevará Hans Blix, jefe de los inspectores de armas, al Consejo de Seguridad de la ONU, el próximo 27 de enero. El gobierno de Eduardo Duhalde decidió acercar un menú de opciones de participación militar que fue analizado por el Ministerio de Defensa del radical Horacio Jaunarena.

La presencia militar no estaría vinculada con la primera línea de combate, sino al apoyo logístico o en estados mayores de la coalición militar. El mensajero de la iniciativa será Carlos Ruckauf, quien visitará Bruselas, asiento del cuartel general de la OTAN, el 21 de enero, seis días antes de que se conozcan las evaluaciones de los inspectores de armas de la ONU.

• Arreglos

El embajador argentino en Bélgica, Eduardo Airaldi, hizo los primeros arreglos para la reunión de Ruckauf con George Robertson, secretario general de la OTAN. Este funcionario británico -ex secretario de Defensa de Gran Breta-ña-tiene una personalidad menos carismática y diplomática que su antecesor, el espa-ñol Javier Solana, y sintoniza bien con el mundo castrense.

Varias consultas con el Departamento de Estado de EE.UU. alumbraron el ofrecimiento argentino, la última fue en la reunión bilateral a la que asistió el embajador
Fernando Petrella, subsecretario de Política Exterior de la Cancillería. Petrella, un diplomático moderado de los que militaban en «las relaciones carnales», definición surgida de la picardía política del extinto canciller Guido Di Tella para encuadrar al país con EE.UU., defiende a ultranza el criterio de sumarse a la coalición internacional que escarmentará a Hussein.

Dos antecedentes de peso dan pie a la afirmación de Petrella: la Argentina -con buques de la Armada-fue parte de la coalición que liberó a Kuwait de la invasión de Saddam Hussein en 1991 y además recibió de los Estados Unidos, la distinción de gran aliado extra-OTAN por su participación en la Guerra del Golfo. Los diplomáticos ya había intentado -sin éxitoconvencer a
Eduardo Duhalde sobre la conveniencia de mostrar adhesión a la ofensiva contra Irak.

• Carpeta

En el viaje a la Cumbre Iberoamericana de presidentes que tuvo lugar en la República Dominicana, Ruckauf presentó a Duhalde por primera vez la carpeta que llevará ahora en mano para la reunión en Bruselas con el secretario general de la OTAN, lord George Robertson.

En aquel momento
Duhalde desechó la exageración de Ruckauf, sus colaboradores bombardearon la iniciativa asumiendo que se trataba de una luz de bengala de la campaña del canciller para posicionarse como candidato en la carrera presidencial.

Una alta fuente diplomática dijo: «
Ninguno de estos preparativos refleja la decisión del presidente Eduardo Duhalde de apoyar el uso de la fuerza sino que están destinados a acompañar los esfuerzos diplomáticos en curso para dejar en claro al régimen iraquí que deben acatar las obligaciones ante la ONU».

• Similitud

Los tres jefes militares más el titular del Estado Mayor Conjunto elaboraron la propuesta sobre la base de una participación similar a la que se hizo se hizo para la Guerra del Golfo. La Armada con destructores veteranos de ese conflicto, el Ejército con una compañía de despliegue rápido y la Fuerza Aérea con aviones C-130 Hércules para apoyo logístico y el hospital móvil que se replegó de la misión en Kosovo.

El general
Juan Carlos Mugnolo, jefe del Estado Mayor Conjunto, afirma que el país cuenta con 18 mil hombres ya entrenados para combatir o desempeñar tareas de Estado Mayor en cualquier lugar del mundo por su experiencia en los contingentes de Cascos Azules de la ONU. Pero lo que la propuesta no contempla es el costo de las operaciones, que como se sabe quedaría a cargo del país que liderará las acciones militares, EE.UU., la Argentina sólo gastaría en haberes y viáticos del personal.

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