El peronismo de Diputados entró en estado de alerta ayer, cuando sus legisladores se enteraron de que la Alianza está dispuesta a fijar un solo día de sesión al mes. La causa de la revuelta de los justicialistas fue explicada por el bloque en otros términos: «Quieren que el Congreso dé sesiones sólo una vez por mes», protestó Daniel Scioli.
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En realidad, la posibilidad de que el Congreso quedara casi como pintado en la realidad política argentina fue mencionada por los peronistas mientras se sancionaban los poderes especiales por un año que Domingo Cavallo le pidió al Congreso junto con la Ley Reactivante.
A pesar de los recortes que le introdujeron los legisladores a ese proyecto -el más fuerte le impide a Cavallo poner los bienes del Estado y la recaudación como garantía de deuda-, la ley de los poderes terminó siendo muy amplia, y, en realidad, es poco lo que el Ejecutivo no puede modificar en leyes impositivas y económicas.
La pruebas más claras fueron las modificaciones en la Ley de Defensa de la Competencia, primer uso que hizo el gobierno de los poderes especiales. Un cambio de esa naturaleza -y en una ley tan permeable a los lobby-hubiera demorado meses con una intervención del Congreso.
Los legisladores más optimistas tienen otra idea: Cavallo inventará algún nuevo paquete de proyectos para enviar al Congreso, aunque más no sea para mantener entretenidos a los diputados y frenar así la presión psicológica que les produce pasarse el día caminando sin sentido por los pasillos. «Estamos al pedo y no se nos cae una idea», ironizó Oscar Lamberto. Hasta ahora, la única muestra de eso es el proyecto de ley de reforma previsional que negocia el gobierno para reemplazar el decreto de necesidad y urgencia que el próximo martes frepasistas y peronistas intentarán una vez mas derogar en la comisión de legislación previsional.
Esta semana, Diputados no sesionó. El Senado lo hizo, aunque más por demostrar que la cesión de poderes no invalidó el funcionamiento del Congreso. De lo contrario, el tema que fue aprobado en general, subrogación de jueces, no hubiera alcanzado para convocar a una sesión sólo por eso.
Por lo pronto, algunos aliancistas disidentes, los peronistas y provinciales se entusiasman con la constitución de la Comisión Bicameral que deberá analizar cada uno de los decretos firmados por el Presidente en uso de las facultades especiales. Ese cuerpo, de organizarse, promete ser casi el único que tenga actividad en los próximos seis meses. Pero antes diputados y senadores deberán solucionar las internas para equilibrar el poder y los cargos dentro de esa comisión. Hasta ahora, sólo existe un acuerdo forzado por la realidad política del Congreso: será presidida por la oposición. Mientras tanto, los legisladores miran la realidad a través de los ventanales del edificio Anexo, salvo por algunas iniciativas personales que, en la actual situación de caos político, nadie sabe si pueden terminar convirtiéndose en ley. Como, por ejemplo, el proyecto de ley antiusura que acaba de presentar el peronista Mario Cafiero para atacar e intentar regular las tasas que cobran los bancos en sus préstamos, sobre todo a las PyMEs.
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