Receso en el Congreso: agenda pendiente entre cierre de listas y puja oficialismo-oposición

Política

La Cámara baja tiene más temas para tratar, pero no tienen votos. Actividad también merma en comisiones, excepto en alguna bicameral. Sí habrá audiencias por pliegos judiciales en Cámara alta.

Autoridades de Diputados y Senado confirmaron en las últimas horas que, en sintonía con el cierre de listas y el inicio de la campaña electoral, los recintos del Congreso ingresarán en receso desde hoy y hasta el 7 de agosto próximo, aunque las Cámaras tendrán una semana de diferencia para frenar su actividad.

Las comisiones también mermarán sus reuniones, excepto alguna bicameral y la comisión de Acuerdos del Senado, que la semana próxima realizará un combo de audiencias públicas -entre el martes y miércoles- para avanzar con varios pliegos judiciales enviados por el Ejecutivo.

En Diputados, en el cuerpo que comanda Sergio Massa se dictaminó la semana pasada el proyecto de etiquetado de alimentos ya aprobado por la Cámara alta, y cuenta con protocolo vigente de trabajo hasta el fin de la corriente semana. Más allá de la viabilidad para sesionar, en despachos oficialistas y opositores de peso no contemplaban una eventual convocatoria al recinto.

La Cámara baja tiene pendientes dos reformas que se apuraron en el Senado y llevan meses sin poder destrabarse: la judicial y la que modifica la elección de procurador general, es decir, al jefe de los fiscales.

El último proyecto sí pudo despacharse en comisión tras la intervención del exdiputado y actual ministro de Justicia, Martín Soria. Luego, un puñado de usuales aliados del Frente de Todos evitaron comprometer un voto para la ley y el impulso inicial quedó frenado.

Hay otra ley que perdió peso y dejó mal parado al Ejecutivo es la que recorre los DNU pandémicos y activa criterios epidemiológicos para tomar medidas ya conocidas en cuanto a circulación, transporte, escuelas, comercios y trabajo presencial-virtual en los lugares clasificados como de “Bajo”, “Medio”, “Alto Riesgo Epidemiológico y Sanitario”, y el de “Alarma Epidemiológica y Sanitaria”, el más grave de todos. Los gobernadores oficialistas y opositores prefieren que el Ejecutivo mantenga su política de DNU -todos avalados luego en la bicameral de Trámite Legislativo y blindados por senadores kirchneristas en el recinto-, y luego maniobrar aperturas o cierres de acuerdo a criterios propios.

En la Cámara alta, la mayoría oficialista le facilitó el trabajo a Cristina de Kirchner y el Frente de Todos avaló toda iniciativa que quiso. Incluso, desde allí se impulsan iniciativas de fondo, por encima de Alberto Fernández.

La semana pasada, el Senado sancionó leyes de peso: un nuevo régimen de biocombustibles hasta 2030; y los dos alivios fiscales por deudas retroactivas en Monotributo y en inversiones sobre activos locales. Además, se votó y giró a Diputados la iniciativa que regulará la cadena de industrialización y comercialización de cannabis para uso medicinal.

A horas de finalizada la sesión, un plenario de comisiones dictaminó dos proyectos empujados por el legislador cristinistas Oscar Parrilli (Neuquén) para limitar la tasa de interés por mora en servicios públicos y privados, que involucran al transporte, agua, internet, gas, cable, electricidad, tarjetas de crédito, medicina prepaga, educación privada en todos sus niveles y empresas de seguros, entre otras.

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