Política

Malestar en la Corte por ataque a jueces de monotributismo SIDE

Rosatti, última "víctima" junto a Rosenkrantz y Maqueda. Datos falsos en denuncia penal que quedó en manos de Bonadio (revive batalla por AMIA). Acordada del máximo tribunal implotó "negocio" de las desgrabaciones.

Una denuncia llamó la atención en el cuarto piso del Palacio de Tribunales. El juez de la Corte Suprema Horacio Rosatti fue denunciado el miércoles pasado por enriquecimiento ilícito a partir de supuestas inconsistencias en sus declaraciones juradas, las únicas que, de hecho, son públicas y están subidas a la web personal del ministro. Esa sensación mutó luego en indignación al percibir un modus operandi idéntico al que ya había afectado, por vías distintas, a otros dos jueces del máximo Tribunal, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda. Mensajes de texto desde características insólitas llegaron a varios teléfonos de algunos miembros del Poder Judicial, replicando la noticia que había sido amplificada por algunos sectores ligados a la inteligencia vernácula. La situación se tornó de alta sensibilidad y recordó que varios de los afectados habían suscripto una acordada que quitó de la órbita de la Agencia Federal de Inteligencia la desgrabación de las escuchas telefónicas legales ordenadas por los jueces. La medida, sugerida al calor de la discusión política respecto a la difusión ilegal de pinchaduras terminó por detonar un circuito subterráneo impensado: las “pymes” ligadas a los servicios dedicadas al tráfico y comercialización de información sensible que abarca desde extorsiones al hampa, “giradores” y hasta secretos industriales para las empresas. Los jueces penales- tras la acordada- empezaron a derivar a otras fuerzas de seguridad la tarea, lo que dejó a sectores marginales del espionaje sin su principal insumo.

El miércoles pasado, se conoció públicamente que el abogado Manuel Adrián Rodríguez presentó una denuncia contra Rosatti pidiendo que se investigue la adquisición de 8 departamentos, declarados en su información financiera. El caso por presunto enriquecimiento ilícito fue sorteado y terminó en manos del juez Claudio Bonadio y del fiscal Gerardo Pollicita. Lo curioso fue que se trata de una denuncia idéntica a la que se había presentado unas semanas atrás por el mismo asunto. Analizada por la fiscal Paloma Ochoa, ni siquiera recibió impulso fiscal y terminó siendo desestimada por el juez Rodolfo Canicoba Corral. Pero había un agregado significativo en el planteo replicado de Rodríguez, quien había en el pasado sido contratado en el plantel docente de la Escuela de Policía Juan Vucetich. Además de recalcar la presunta opacidad de la declaración y la omisión de datos previos a su ingreso a la Corte, mencionaba que un “chofer” de Rosatti en sus tiempos de intendente de Santa Fe, Carlos Vera Colombini, “fue obligado a llevar y traer dinero por el Dr. Rosatti, de un modo similar al que lo ha hecho el famoso chofer Centeno” entre 1995 y 1999. El dato llamativo es que Vera Colombini nunca fue chofer de Rosatti. De hecho, condujo el auto del intendente recién entre 2003 y 2007, bajo la gestión de Martín Balbarrey, hasta que fue detenido por la policía provincial a bordo de la camioneta oficial con un arma calibre 32 bajo el asiento y elementos en su interior que no pudo explicar. El verdadero chofer de Rosatti fue José Bogner quien falleció en octubre del año pasado.

La noticia de la denuncia por enriquecimiento ilícito recibió escasa atención por fuera del circuito con terminales en sectores de inteligencia, dado el halo de inverosimilitud que la rodeaba. Sin embargo, con el correr de las horas, comenzó a ser difundida a través de mensajes de texto que tenían como destinatarios otros miembros de la Justicia. Se había activado una suerte de “call center” de las catacumbas que había actuado de manera similar con dos ataques parecidos con mensaje subliminal: uno apuntaba a la información vertida en las declaraciones juradas de Rosenkrantz respecto a supuestas discrepancias en su presentación de Impuesto a las Ganancias en 2015 con un desglose milimétrico de números. SMS desde la India o Rusia enviaban los links al mundo judicial. Lo mismo ocurrió con un blog que apuntaba a irregularidades en la gestión de la Obra Social del Poder Judicial. Fuera del micromundo de tribunales pocos reparan en el hecho de que es un área que depende del ministro Maqueda. Nuevamente, los mensajes de texto buscaron recordarlo. La asociación libre respecto a esa operatoria despertó el malestar en el cuarto piso del Palacio. Eso sumado a la sospecha de que las reacciones están también emparentadas con los casos que están a la firma.

El ahora receptor de la denuncia (por sorteo) –Claudio Bonadio- rememoró otro histórico enfrentamiento en la Justicia. Luego de haber dejado la gestión como ministro de Justicia, Rosatti fue llamado a indagatoria por Bonadio a raíz de una denuncia en la que estaban apuntados por su supuesta responsabilidad en deficientes condiciones carcelarias, en alimentación e higiene, todos los exfuncionarios ligados a Justicia, con retroactividad, comenzando por Gustavo Beliz. Rosatti se presentó pero inmediatamente recusó al juez. Lo acusó de carecer de la imparcialidad e independencia para investigarlo dado que el entonces ministro de Justicia le había pedido el juicio político ante el Consejo de la Magistratura en 2004 por mal desempeño en la investigación del encubrimiento del atentado a la AMIA, y por rehusarse durante casi cinco años a investigar el rol del exministro Carlos Corach, una suerte de padrino político del magistrado. La Cámara lo apartó y todos los acusados finalmente resultaron sobreseídos. Desde aquella vez que Rosatti lo fulminó, cuestionando todo su accionar como juez, Bonadio quedó, en los papeles, imposibilitado de volver a intervenir en alguna cuestión que lo involucre.

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