30 de mayo 2002 - 00:00

Cortes: la pasividad oficial agrandó protesta de unos pocos

Bastó con unos pocos activistas, comparada esa cantidad con la de miles de perjudicados, para entorpecer el tránsito en varias rutas de todo el país. Fue porque el gobierno tuvo de nuevo una actitud pasiva ante los piqueteros.
Bastó con unos pocos activistas, comparada esa cantidad con la de miles de perjudicados, para entorpecer el tránsito en varias rutas de todo el país. Fue porque el gobierno tuvo de nuevo una actitud pasiva ante los piqueteros.
Nuevamente ayer grupos de piqueteros -algunos no superaron individualmente las 20 personas-que responden a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) cortaron puentes y rutas, manifestaron por el centro de Buenos Aires y provocaron incidentes en varios puntos del interior. Todas esas manifestaciones ocurrieron ante la mirada de las autoridades que dejaron actuar. Fue pese a las promesas de Eduardo Duhalde a los gobernadores del PJ en La Pampa de extremar las medidas de seguridad para preservar el derecho constitucional de libre circulación y acceso a los lugares de trabajo. La medida de fuerza no contó con el apoyo de las otras dos centrales de trabajadores caracterizadas por un mayor diálogo con el gobierno: la CGT de los «gordos» y el MTA del camionero Hugo Moyano, aunque sí lo tuvo de sectores políticos como el ARI de Elisa Carrió, Izquierda Unida, Partido Socialista Democrático y Partido Socialista de Buenos Aires.

Desocupados y marginales cortaron los accesos a la Capital Federal por los sectores Norte, Sur y Oeste al bloquear puentes y avenidas con barricadas que provocaron un caos en el tránsito para luego marchar hacia el centro de la Ciudad. Los manifestantes realizaron un acto frente al Congreso aunque las protestas se extendieron al Aeroparque Metropolitano para reclamar a las empresas aéreas y en el microcentro porteño para repudiar a los bancos por el mantenimiento del «corralito financiero» y en contra del FMI. Las columnas se integraron con agentes estatales y la adhesión de los gremios del personal aeronáutico, docentes y pequeños y medianos productores en la provincia de Buenos Aires.

•Sesgo

Al paro y movilización no se adhirieron las otras dos centrales de trabajadores mayoritarias por el sesgo manifiestamente izquierdista de los gremios y grupos que se plegaron a la convocatoria del estatal Víctor De Gennaro. Pese a su discurso virulento no estuvo presente el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) de Moyano que suele presentarse como un duro crítico del FMI y, ahora, de Duhalde por su anunciada inclinación a acordar con los bancos y el «establishment» financiero internacional. Tampoco la CGT de los «gordos» que encabeza Rodolfo Daer se hizo presente en las manifestaciones pese al agudo cuadro de recesión y parálisis de la actividad económica, dejando la protesta para grupos radicalizados que no logran atraer la atención de las grandes masas de desocupados.

No obstante esa minoría de grupos violentos se hizo sentir nuevamente en Neuquén, donde se destruyó el frente de una sucursal del Citibank; en Córdoba, donde se apedreó un local del PJ que responde a José Manuel de la Sota y se realizó un acto en homenaje al Cordobazo, rebelión popular encabezada por los gremios de izquierda SITRAC-SITRAM y el ex peronismo combativo que provocó el comienzo de la caída del ex presidente de facto Juan Carlos Onganía. También en Paraná (Entre Ríos) se hizo estallar una bomba del tipo molotov en la fachada de la Casa de Gobierno provincial a pocos metros del balcón del despacho del gobernador Sergio Montiel. En Santa Fe, Río Cuarto (Córdoba) y Salta, grupos de estudiantes enrolados en la Federación Universitaria Argentina tomaron facultades y cortaron rutas aledañas que pasan frente a complejos universitarios, mientras que en el sur santafesino se plegaron camioneros nucleados en Transportistas Rurales Argentinos (TRA) que se enfrentan a Moyano.

•Rebelión

El estatal De Gennaro dijo que «la jornada de protesta marcó una verdadera rebelión nacional contra esta situación de hambre, entrega y desocupación que se está viviendo en el país». La filípica del gremialista estatal fue contestada por el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, quien llamó a los trabajadores para que «no se sumen a los que apuestan al caos, porque ésos son sus enemigos»
aunque consideró legítimos los reclamos de los trabajadores. En esta jornada no se detectó la presencia de los
piqueteros que responden a Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete que reportan al bloque de diputados bonaerenses del Polo Social del padre Luis Farinello, y que suelen tener un aceitado diálogo con funcionarios del riñón presidencial aunque un protegido de D'Elía - Emilio Alí, recientemente excarcelado-participó de una olla popular en el barrio de La Boca.

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