El PJ porteño, de nuevo acéfalo. La desintegración del distrito y la falta de internas partidarias para elegir un presidente de la sede Capital Federal del peronismo cayó en una espiral interminable. Eduardo Duhalde no llegó a asumir como interventor, tras haberle dado el Congreso que preside ese título. El menemismo protestó ante la Justicia por esa reunión de Lanús que le restó poderes al Consejo Nacional a cargo de Carlos Menem, pero la jueza María Romilda Servini de Cubría le reintegró esas facultades, excepto la de intervenir distritos.
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Comenzó entonces otra pelea, entre la interventora que había designado Menem, Ana María Mosso, y Duhalde.
Los acontecimientos nacionales diluyeron la disputa. Mosso partió a Mendoza, su provincia, una vez que terminó el mandato como diputada nacional. Duhalde, que había dilatado una reunión con el bloque peronista unificado de la Legislatura porteña, donde se cocina el ir y venir del PJ Capital, se convirtió en presidente. Con su anunciada renuncia a los cargos partidarios (hasta ayer no concretada), deja sin interventor el distrito, una acefalía que tratará de resolverse esta semana.
Con el bonaerense en la presidencia de la Nación, ni el menemismo ni los otros grupos que participan de la interna en la Ciudad de Buenos Aires están dispuestos a dar pelea reclamando ahora urnas para la normalización. En cambio, se armaban anoche conversaciones para buscar una salida con consenso que cubra la vacante hasta que estén dadas las condiciones para llamar a una elección de autoridades partidarias.
La situación se arrastra desde mayo de 2000, cuando el entonces titular del PJ Capital, Raúl Granillo Ocampo, provocó con su candidatura a jefe de Gobierno la peor derrota del peronismo en el distrito: perdió 10 de las 11 bancas que había asumido en 1997 y el partido sufrió una dispersión que lo repartió entre distintas boletas de esas urnas.
• Consultas
El sanjuanino Jorge Escobar tomó la intervención por decisión de Menem y comenzó una ronda de consultas que terminó permitiendo la reafiliación de Gustavo Béliz y que pudiera competir en la interna aun sin el tiempo requerido en el padrón doméstico. La interposición de recursos judiciales frenó la posibilidad de hacer la elección, que también era entonces para cargos electivos a competir en octubre de 2001. La intervención, después de renunciar Escobar, en manos de Mosso, a pesar de los esfuerzos por armar una sola lista de unidad no tuvo eco en Béliz, que terminó compitiendo para senador en sociedad con Irma Roy como candidata a diputada nacional. Béliz asumiría en breve luego de que la Cámara Electoral decidió darle la banca (y no a Alfredo Bravo) y aspira a conducir el PJ.
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