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Más de 300
organizaciones
convocaron
ayer a la
Plaza de
Mayo al acto
principal de
recordación
del 24 de
marzo
de 1976.
Fueron
apenas 5 mil
personas, y
en los
discursos se
hicieron
críticas al
gobierno. La
Presidente,
ausente.
Aunque en la jornada hubo decenas de actos de recordación a lo largo del país, la concurrencia fue escasa y se limitó a activistas de partidos oficialistas, opositores, ligas de piqueteros, fracciones de la izquierda profesional que no se pierden oportunidad de salir a la calle.
El acto más grande fue anoche en la Plaza de Mayo, donde un autodenominado Encuentro Memoria Verdad y Justicia (que reúne a unas 300 agrupaciones) logró juntar 5 mil personas.
Antes hubo una marcha que partió desde el Congreso de la Nación con la titular de Abuelas, Estela de Carlotto; de Madres Línea Fundadora, Nora Cortiñas; y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, a la cabeza.
Algunos de los discursos que se leyeron en la plaza criticaron al gobierno. «Detrás de un discurso lleno de palabras que suenan a justicia, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández no tomaron las medidas políticas necesarias para garantizar el castigo a todos los culpables», expresó la agrupación organizadora a través de un comunicado leído en la Plaza de Mayo.
Con un fuerte tono crítico, denunciaron incluso que «con el beneplácito o indiferencia de los fiscales, los jueces paralizaron, demoraron o desguazaron las causas contra los genocidas en infinitos expedientes en los que se investigan delitos aislados».
El secretario de Derechos Humanos, Duhalde, actuó por la mañana en un acto en el predio en donde funcionó la ESMA y reconoció que son «justas» las quejas de algunos sectores por la lentitud con que avanzan las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. «Las quejas son justas. Se han perdido casi 30 años y ahora lo que tenemos que hacer todos es buscar los caminos para contribuir a que se aceleren los juicios, sabiendo de todos modos que -a pesar de que han pasado tantos años- es preferible una justicia tardía a una injusticia eterna», consideró Duhalde.
Carlotto -quien también participó del acto junto a la presidenta de Madres, Marta Vázquezse quejó de las demoras en los juicios e inconvenientes fuertes en su desarrollo. «Creemos que la Justicia debe ser mucho más rápida. Nosotros las acompañamos y seguimos con nuestros abogados, pero no queremos que se maltrate a los testigos, sino que se los cuide», pidió Carlotto.
La celebración interreligiosa estuvo a cargo del sacerdote católico Domingo Bresci, el obispo metodista Aldo Echegoyen y el rabino Daniel Goldman. En su mensaje, el padre Bresci pidió «perdón» por los integrantes de la Iglesia Católica que «callaron cuando debían hablar, y que fueron cómplices de los genocidas» y que hoy «siguen justificando lo que se hizo con suaves disculpas y consideraciones».
Por su parte, el rabino Goldman dijo que en la ESMA «la verdad sale del suelo» y señaló que «hoy no es un feriado más, es el día nacional de la verdad desenterrada, por lo que deberíamos tener la obligación de hablar a nuestros hijos y nietos de lo que pasó».
Finalmente, el obispo metodista pidió un aplauso para las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de quienes destacó su «valentía y sufrimiento», y expresó que «Dios estuvo sufriendo en este lugar junto a todos los que sufrieron aquí».
También participó del acto la diputada kirchnerista Victoria Donda Pérez, quien se convirtió en la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo -la número 78- en ocupar una banca en el Congreso.
Militante del Movimiento Libres del Sur, al cual representó como concejal por el Frente para la Victoria en Avellaneda, Donda nació en la ESMA y a los pocos días fue apropiada por su tío, el ex jefe de Operaciones, Adolfo Donda Tigel, detenido por delitos de lesa humanidad tras la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final.
En el homenaje a las víctimas de la dictadura, se proyectó en uno de los pabellones de la ESMA un adelanto del film «Victoria», con dirección de Adrián Jaime, que cuenta su emotiva historia de vida y que llegará en los próximos meses a la pantalla grande. También participaron del acto la titular del INADI, María José Lubertino; el diputado Claudio Lozano, la actriz Cristina Benegas; y el titular del Centro Cultural Haroldo Conti, Eduardo Jozami, que desde la semana pasada ya funciona en uno de los pabellones de la ESMA.
El sector más radical de las Madres de Plaza de Mayo, en tanto, organizó también su propia manifestación en un complejo de viviendas situado en el sur de la capital.



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