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25 de agosto 2005 - 00:00

Cristina denunció a piqueteros de "pacto de desestabilización"

Cristina de Kirchner agregó ayer un nuevo argumento a la campaña electoral que lanzó, de manera sólo formal -la había iniciado hace tiempo- en Rosario: denunció que los actos de Raúl Castells y los incidentes en la provincia de Santa Cruz son la prueba de un «pacto desestabilizador». No lo nombró al piquetero de Lomas de Zamora, pero sí recordó que lo recibió alguna vez Eduardo Duhalde en Olivos, cuando era presidente. Esa referencia fue el eje de un discurso más moderado que lo habitual, que no cambió la letra de sus presentaciones: diálogo en público al estilo «Usted Presidente», reivindicación del cónyuge como una bisagra de la historia, el esperable elogio a las medidas del gobierno, castigo a los Duhalde y a la vieja política, a la que describió entre la simpleza y la ironía al ex presidente. «No es cuestión de ideas, sino de cabeza», sancionó. El discurso lo dijo ante un auditorio de funcionarios, una fría militancia que cubrió en sólo dos tercios un miniestadio en Rosario. La rodearon gobernadores PJ (con la excepción de Juan Carlos Romero y Alberto Rodríguez Saá) y ministros del Gabinete (salvo Roberto Lavagna). El discurso también buscó alguna forma de reconciliación con la simbología peronista, ausente en los actos del oficialismo. Esta vez hubo recuerdos al '45 y al retorno de Juan Perón en 1973, acompañados de un llamado a radicales y a socialistas a votarla en Buenos Aires. La moderación del acto y la crítica a los piqueteros (aunque se limitó a los hostiles al gobierno, no mencionó a los amigos, como Luis D'Elía), junto a un presidente pegado en el palco a Carlos Reutemann y a Daniel Scioli (quejoso de las campañas agresivas) confirman que el rumbo de campaña busca ahora la captura de un voto más moderado e irritado con los tonos altisonantes y los cortes piqueteros.

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Cristina Kirchner

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Luego de un video que mostró imágenes de


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