23 de mayo 2008 - 00:00

Cristina llamó al pacto, pero con críticas al campo

Andrés Rodríguez (UPCN), Néstor y Cristina Kirchner, ayer en el Luna Park cuando se disponían a participar del acto con el que se festejó la reapertura del Sanatorio Anchorena.
Andrés Rodríguez (UPCN), Néstor y Cristina Kirchner, ayer en el Luna Park cuando se disponían a participar del acto con el que se festejó la reapertura del Sanatorio Anchorena.
Cristina Kirchner reiteró ayer, en un acto sindical en el Luna Park, su llamado a todos los sectores a un pacto del Bicentenario, aunque no ahorró críticas al campo. En simultáneo con la reunión que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Carlos Fernández, mantenían en el Palacio de Hacienda con las entidades rurales, la Presidente fustigó al agro al asegurar que «en 2003 eran los desocupados los que cortaban las calles, hoy no» y que cuando el bienestar les llega a «unos pocos el país termina explotando».

En el tramo más enérgico de su discurso, la jefe de Estado le dirigió la palabra directamente a su esposo Néstor Kirchner: «A usted, sus primeros años cuando era presidente, le cortaban las calles y le pedían palos. Usted en ese momento se negó. Yo hoy vengo a reafirmar ese compromiso y, aunque los que cortan las calles hoy no sean desocupados no importa, igual son argentinos».

La ex primera dama pareció desmentir así los rumores que indicaban que el gobierno nacional podría enviar al Ejército y a la Gendarmería el próximo domingo 25 de mayo a Rosario, para impedir la realización del megaacto opositor convocado por Luciano Miguens (Sociedad Rural), Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas), Fernando Gioino (Coninagro). Antes de viajar a Brasil a una cumbre de la Unasur, la Presidente y el gabinete casi en pleno participaron de un acto del gremio Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) para festejar la reapertura del porteño Sanatorio Anchorena, bajo control sindical desde 2002, cuando UPCN lo compró tras su quiebra en 14 millones de pesos.

«Con mayor redistribución del ingreso lograremos mayor cohesión social y eso genera más riqueza. Ese el es el desafío que tenemos. Representar los intereses de los trabajadores, empresarios, estudiantes, médicos y maestros», arengó Cristina de Kirchner para enseguida volver a reclamar la concreción de un pacto social sin dar más detalles sobre su contenido: «Con la autoridad que nos da el voto popular y el resultado de nuestras políticas es que venimos a tenderles la mano a todos los argentinos. Necesitamos un gran acuerdo del Bicentenario. Necesitamos un país no para las próximas elecciones, sino para el futuro», bramó la Presidente ante un Luna Park colmado por unos ocho mil gremialistas de UPCN que portaban cientos de banderas blancas con las siglas de su sindicato.

  • Dardos

  • Antes de Cristina Kirchner, el jefe de los empleados públicos oficiales, el líbero cacique gremial Andrés Rodríguez brindó un discurso plagado de dardos contra el agro. «Hay que terminar con el conflicto desbordado, con los que quieren dividir la Argentina. Cualquier discusión sectorial que se precie de tal debe privilegiar el diálogo. Se necesita llevar propuestas y soluciones a los conflictos a la mesa de diálogo y no armar protestas para la foto», vociferó Rodríguez, uno de los principales socios políticos de Alberto Fernández en el PJ porteño.

    Aunque el jefe de Gabinete y el ministro de Economía fueron ausentes obligados por encontrarse encerrados junto con los dirigentes rurales, la primera plana del gobierno nacional y de la CGT acudió al acto del Luna Park. El ministro del Interior, Florencio Randazzo; el de Justicia, Aníbal Fernández; el de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; el de Trabajo, Carlos Tomada; el de Planificación Federal, Julio De Vido; el vicepresidente, Julio Cobos; el gobernador bonaerense, Daniel Sicioli; el jefe de la central sindical, Hugo Moyano; y hasta el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, acompañaron al matrimonio presidencial. En la primera fila frente al escenario se ubicaron otros referentes del peronismo capitalino como Alberto Iribarne y el legislador porteño Sebastián Gramajo, junto con Sandra Bergenfeld.

    La pulcritud del acto de UPCN fue tal que no parecía una movilización del peronismo. Como contracara del descontrol de la semana pasada en la cancha de Almagro, con una batalla campal entre moyanistas y sindicalistas de la UOCRA durante el debut de Kirchner en el PJ, ayer todos los asistentes al Luna Park estuvieron sentados, no hubo olor a pólvora quemada y el aparato de UPCN se movilizó sin micros a la vista.

    Incluso hubo una transmisión en vivo y vía satélite proyectada en vivo en el Luna Park desde el Sanatorio Anchorena que mostraba a la ministra de Salud, Graciela Ocaña, descubriendo una placa de agradecimiento al gobierno nacional.

    En la tribuna reservada a los líderes sindicales se ubicó en segunda fila Moyano junto al jefe de UOCRA, Gerardo Martínez, ambos puestos en penitencia por Kirchner tras los incidentes de la semana pasada en el acto del PJ.

    Pero el jefe de la CGT fue mandado a llamar y reingresó al escenario junto con De Vido para ubicarse en la mesa principal junto al gabinete y el matrimonio. Víctor Santa María, de SUTERH, José Luis Lingieri, de Obras Sanitarias; Omar Viviani, de peones de taxi; Carlos West Ocampo, de Sanidad; y José Pedraza, de la Unión Ferroviaria, ocuparon el sector reservado a los gremios.

    No hubo marcha peronista, para disgusto de varios de los presentes, pero sí se entonó el Himno Nacional y Rodríguez le obsequió a Cristina de Kirchner una pluma de plata del artista Juan Carlos Pallarols. El ex presidente recibió un discurso de Juan Domingo Perón encuadernado que fue besado y exhibido por su esposa como un trofeo.

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