El socialista Rubén Giustiniani había recibido en tiempo y forma la comunicación de la presidencia del Senado. El 13 de diciembre pasado tuvo en su despacho la nota por la que se lo nombraba como integrante de la recién conformada Comisión de Justicia y Asuntos Penales, uno de los cuerpos que se debió constituir para dictaminar sobre el proyecto de reforma al Consejo de la Magistratura. El 15 de diciembre, el socialista presentó su dictamen de minoría ante esa comisión en oposición al proyecto de Cristina. Y el 20 de diciembre, es decir el martes pasado, recibió otra nota de la presidencia del Senado en su despacho: esta vez se lo dio de baja de la comisión y se nombró en su lugar a la propia Cristina.
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