2 de marzo 2005 - 00:00

Cruces sin perdón ayer entre Duhalde y Solá

Julio Alak
Julio Alak
Felipe Solá aprovechó la jornada de ayer con dos discursos de inauguración del año legislativo (la propia en La Plata -ver Ambito Nacional-, la de Néstor Kirchner en el Congreso Nacional) para ganar el centro del escenario en la puja con el duhaldismo.

Al rematar su discurso en la Legislatura de La Plata, dijo que sus cruces con los adversarios internos «es un problema de quienes olvidan las urgencias populares y quieren sujetar a mi administración a un régimen de cogobierno».

«Hay otro país que no termina de morir cuando la politiquería y la corporación política, tan peligrosa como la económica, en defensa a ultranza de sus intereses, trata de perturbar la vida institucional y quiere llevarse puesto todo, sin respetar al pueblo de la provincia»,
dijo Solá a los legisladores al final de su mensaje de apertura de sesiones ordinarias.

Solá
ironizó con que «la gente no se ve muy alterada» por las internas en el justicialismo de su provincia y sostuvo que «los que le dedican energías a esto se equivocan». «Mi pelea ha sido por lograr las mismas facultades que durante 21 años, en 21 leyes de Presupuesto desde 1983 a 2004, se les han otorgado a los gobernadores», dijo Solá, con lo que hizo a la delegación de facultades que le fue negada por el duhaldismo en el debate del Presupuesto y que derivó en el veto total de la norma por parte del gobernador.

«Si era buen gobernador antes con las respectivas leyes, creo que lo sigo necesitando ahora también. Nadie puede negar que tanto la Nación como la provincia gobernamos con situaciones que no son absolutamente normales y yo no puedo pedir una ley a la Legislatura para nombrar una directora de una escuela o un comisario, eso es imposible»,
insistió el gobernador.

Además, negó que el duhaldismo pretenda impulsar la intervención del PJ en la ciudad de La Plata, controlado por el intendente, Julio Alak, uno de los aliados de Solá.

Solá dijo además que no había recibido «ninguna citación del partido» para explicar su posición en la puja interna del PJ de su distrito. «Además dijo como gobernador yo podría ser citado por la Justicia y espero que eso no ocurra nunca», dijo Solá.

Pocas horas antes Eduardo Duhalde había vuelto a minimizar en público la pelea con Solá que lo obsesiona en privado. «No somos la Alianza -bromeó desde Montevideo-. El peronismo de la provincia no se suicida, no nos vamos ni a desestabilizar.»

• Natural

«Es un tema absolutamente menor. Desgraciadamente, el único partido organizado que queda es el justicialismo de Buenos Aires y, en los partidos que tienen 1.700.000 afiliados, es natural que haya turbulencias, problemas», graficó Duhalde. Para el ex presidente, sus diferencias con Solá son parte de ese « fenómeno», pero aclaró que «no son las peleas que había hace diez o veinte años en el justicialismo».

«Son simplemente posiciones distintas sobre diversos temas, pero nada más que eso»,
insistió Duhalde, quien remarcó que otras cuestiones deberán resolverse en las internas partidarias, «que serán por padrón general y controladas por la Justicia».

Duhalde
también desestimó que a dirigentes del PJ bonaerense -es decir el «felipismo»- les «convenga ir por afuera» del partido en las próximas elecciones. «Todo puede ser en la viña del Señor, pero no veo que le sea conveniente a nadie salir de una estructura que en la provincia de Buenos Aires no tiene otras que se le opongan», enfatizó Duhalde.

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