La polémica por el rumbo político del gobierno porteño subió de tono ayer por el cruce directo que mantuvieron el jefe de Gobierno Jorge Telerman y su antecesor Aníbal Ibarra.
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Telerman abrió el fuego ayer por la mañana con declaraciones publicadas en un matutino porteño en las que convocó a Ibarra a "llamarse a silencio" y en las que consideró "inapropiado que se refiriera a mi gobierno".
Lejos de callar, Ibarra replicó a sus sucesor, en declaraciones radiales, e instó a Telerman a "mantener la línea de gobierno" votada por los porteños en 2003 y aclaró que "no hubo una elección que marcara un rumbo distinto, sino que hubo una destitución por demás irregular".
El jueves, Ibarra había respondido a acusaciones por su presunta vinculación con la reciente ocupación de las torres del barrio Rivadavia por un grupo de vecinos, que le formulara el ministro de Planeamiento y Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi.
Ibarra había cuestionado la inclusión de Schiavi en el gabinete porteño por haber sido funcionario del gobierno de Carlos Grosso y jefe de campaña del empresario Mauricio Macri, durante la última elección a Jefe de Gobierno.
Este cuestionamiento golpeó a Telerman, quien salió a refutar a su compañero de fórmula en 2003 y a pedirle que "se llame a silencio".
Pero no quedó ahí la controversia, pues la ministra de Desarrollo Social, Gabriela Cerrutti, disparó que "algunos que se dicen progresistas manejaron políticas clientelares en las áreas sociales".
Por el Ibarrismo le constestó el ex secretario de Cultura, Gustavo López, quien recordó que durante el último año y medio de gestión de Ibarra, Telerman fue secretario de Desarrollo Social.
El desencuentro entre ambos dirigentes comenzó pocos días después de la destitución de Ibarra trás el juicio político que se le siguió por su presunta responsabilidad en el incendio del boliche Cromañón, donde murieron 194 personas, y se acrecentó cuando, al renovar su gabinete, Telerman reemplazó a la mayoría de los funcionarios ibarristas.
Ibarra reiteró que entre las "señales preocupantes" de ese cambio de rumbo está el nombramiento de Schiavi, "quien viene del grosismo y fue jefe de campaña de (Mauricio) Macri" en las últimas elecciones de la Ciudad de Buenos Aires.
También le recordó a Telerman que "al menos por un espíritu democrático debería saber que recomendar silencio no es bueno para ningún caso".
"Todo el mundo tiene derecho a opinar" y "después de todo lo que se ha ocultado en nuestra historia es bastante riesgoso recomendar silencio", agregó.
A la esgrima verbal se sumó el ex secretario de Producción porteño, Eduardo Epzstein, quien consideró las declaraciones de Telerman como "autoritarias y carentes de sentido común".
Epzstein consideró que el actual titular del Ejecutivo metropolitano debe "recordar" que participó del gobierno de Ibarra como secretario de Cultura, vicejefe de gobierno y secretario de Desarrollo Social.
Con ironía, Epzstein consideró que la pelea de funcionarios porteños con Ibarra obedece a "los problemas internos que padece la gestión de Telerman".
Ibarra sumó otro condimento al contrapunto y planteó, a modo de interrogación, "si el macrismo critica mucho la gestión de Telerman".
El ex jefe de Gobierno capitalino no descartó la posibilidad de candidatearse el año próximo y advirtió que "seguiré participando en política para conformar un espacio que pueda triunfar en la Ciudad de Buenos Aires y evitar que la derecha gane" en el ámbito porteño.
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