CTA: Kirchner programa para julio otorgarle la personería

Política

Con gestos sutiles, casi imperceptibles, Néstor Kirchner se dedica a cimentar su romance con la nueva CTA, la que, ya sin Víctor De Gennaro, es piloteada por el docente Hugo Yasky, unas de las últimas capturas que el patagónico puede anotar en su libreta de conversos.

El realineamiento paulatino que la CTA versión 2007 expresa respecto del gobierno tendrá, este año, una compensación: en julio, en la cumbre anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, el gobierno anunciaría la cesión de personería a esa central paralela.

Ese es el plan A, que aparece supeditado a más de una variable. Primero, que los aires opositores se reduzcan a brisas. Segundo, que no genere revuelos graves en la CGT; de lo contrario, prometió Kirchner, el proceso se postergaría para después de la presidencial.

Hay un tercer condimento. En algunos gremios, sectores ligados al kirchnerismo se preparan para embestir contra las conducciones actuales. Ocurre, por caso, con Mercantiles, comandado por Armando Cavalieri, al que se opone el sindicalista K Oscar Nievas.

  • Perspectivas

    Cerca de Kirchner afirman que en las elecciones de este año para renovar autoridades del gremio, el bloque oficialista podría desplazar a Cavalieri. Pero en palacio hay visiones encontradas: mientras algunos se pintan la cara, Carlos Zannini sugiere negociar.

    ¿Por qué razón el secretario de Legal y Técnica intercede a favor de Cavalieri? Todo un misterio. ¿Será que es partidario de no desactivar a los « gordos» para que, aun menguados, funcionen como un contrapeso -o amenaza de contrapeso- de Moyano?

    De hecho, menos de lo que «el Gitano» querría, pero más de lo que se sospecha, Cavalieri mantiene teléfono abierto con la Casa Rosada.

    A fin del año pasado, como relató este diario, Kirchner aceptó en un contacto con Yasky abrir la discusión sobre la personería de la CTA. Aquel día de fines de diciembre, el Presidente le prometió que en pocos días le daría una audiencia a la cúpula de la central.

    Puros juramentos navideños: todavía esperan que les confirmen una fecha. Tienen, además, en agenda una cumbre formal con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, hasta ahora el principal garante de que haya una sola central obrera reconocida. La CGT, claro.

    En la trinchera de Azopardo, acotada al moyanismo, parecen menos renuentes que en las épocas de Rodolfo Daer a aceptar la personería de la CTA. No implica que no vayan a atentar contra esa posibilidad como lo hicieron en 2004, cuando frenaron ese reconocimiento.

    Nada garantiza que no vuelva a ocurrir. Si el moyanismo se amotina en la antesala de la presidencial del 28 de octubre, Kirchner aplicará el plan B: demorar la resolución para después de la elección, incluso quizá dejarla para una eventual Cristina presidenta.

    Como indicio, puede rastrearseel zigzagueo de un proyecto: el que dispone que delegados gremiales se sentarán en el directorio del PAMI, hasta ahora sólo reservado para la CGT, pero que parece encaminado casi de manera irreversible a incorporar una butaca para la CTA.

  • Pacto

    Es un téster permanente: por caso, la charla de Alberto Fernández con De Gennaro y Pablo Micelli, secretario general de ATE nacional, que acaba de pactar con el hiperkirchnerista Edgardo Depetri que irán aliados a las elecciones del gremio estatal previstas para mayo.

    Fernández -que prefiere la compañía de Andrés Rodríguez, de UPCN- cumplió una promesa con casi un año de atraso, en sintonía con un clima pro Kirchner -a partir de la Ley Federal de Educación y la reforma previsional- que, advierten en el gobierno, perciben en la CTA.

    Volverán a verse las caras para negociar en pocos días más la paritaria estatal que, todo indica, funcionará como parámetro no sólo para las provincias, sino, posiblemente, para otros sindicatos: el gobierno podría conceder un aumento de entre 16% y 18%.
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