ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de noviembre 2025 - 21:18

Cuadernos: qué dicen los peritajes y por qué son un búmeran contra la causa

En el marco de la investigación de la causa, la Justicia procesó a Jorge Bacigalupo por haber intervenido en los cuadernos originales de Centeno.

ver más

Jorge José Bacigalupo es acusado de haber intervenido en los cuadernos de Centeno.

La novedad en la causa de los cuadernos presentó un dilema para la Justicia: la investigación caligráfica determinó que la principal prueba -los cuadernos de Oscar Centeno- fueron adulterados físicamente por otra mano distinta de quien escribió los testimonios originales. Aún así, se continúa considerando a los cuadernos como prueba.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

En primer lugar, el juez Marcelo Martínez de Giorgi procesó al expolicía Jorge José Bacigalupo por adulterar los cuadernos que se le atribuían a Oscar Centeno, el exchofer de Roberto Baratta. La investigación de peritos caligráficos de la Gendarmería y de la UBA respaldaron las causas por "presunta falsificación de documento público" y "encubrimiento personal", dado que en su intervención en el texto original habría favorecido a algunos empresarios y, en simultáneo, habría perjudicado al petrolero Armando Loson.

Los peritos detectaron, por ejemplo, reemplazos del nombre “Marcelo” por “Armando” y correcciones del domicilio “Alem 855”, además de la inserción del rótulo “Ing. Ferreyra” en una anotación de 2008. También en la pericia se detectó anomalías con la mención a Jorge Guillermo Neira, exdirector comercial de la firma de Ferreyra. Los nuevos estudios caligráficos sobre los cuadernos originales sí son considerados pruebas judiciales, dado que los informes previos realizados sobre imágenes digitales de las hojas no se consideraban suficientes.

MARCELO MARTINEZ DE GIORGI

El juez Marcelo Martínez de Giorgi.

Pero los especialistas determinaron otra cuestión relevante: no existe método científico que permita determinar la antigüedad absoluta de las grafías, por lo que no se puede establecer que un escrito -aunque sea de Centeno- fue escrito el mismo día del hecho. Sólo es posible afirmar una antigüedad relativa, habilitando posibles agregados posteriores. De hecho, los peritos de la UBA sugirieron que los cuadernos fueron escritos como reconstrucciones posteriores, y no serían diarios espontáneos. En ese sentido, proponen la hipótesis de que el registro del 2008 y el 2009 tiene lenguaje cotidiano, mientras que la del período 2013-2015 cuenta con un vocabulario más elaborado y una estructura más cuidada, lo que podría indicar que hubo intervención de otras voces o un proceso de edición posterior.

El análisis, que fue “exhaustivo y categórico” según el Martínez de Giorgi, implica el reconocimiento del valor judicial de unos cuadernos que fueron manipulados para cambiar nombres, direcciones y sentidos. En ese sentido, en su fallo el juez admite que los cuadernos del período 2013-2015 parecen tener como finalidad un objetivo judicial. A su vez, el procesamiento a Bacigalupo reconoce que la prueba de los cuadernos son maleables y que la alteración de palabras utilizadas selectivamente no sólo posibilita el encubrimiento, sino que también habilita a imputaciones, como los casos de Loson y Neira.

El nuevo escenario permite a los imputados de la causa madre impugnar la fiabilidad global de los cuadernos como prueba y solicitar que se los considere como evidencia contaminada o, al menos, con valor probatorio degradado. Mientras aún se busca determinar si existió "delito precedente", la prueba central está bajo sospecha por encubrimiento y propósito jurídico/político, ya que podrían haber sido escritos deliberadamente con un objetivo de denuncia.

Los puntos clave que son un búmeran para la causa Cuadernos

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias