La expareja del chofer arrepentido Oscar Centeno, Hilda Horovitz, volvió a declarar este miércoles ante el Tribunal Oral Federal que lleva adelante el juicio por la causa Cuadernos y dejó una exposición atravesada por contradicciones, mensajes intimidatorios, olvidos e intentos por justificar los pedidos de dinero que le hacía al exfuncionario Roberto Baratta.
Cuadernos: la expareja de Oscar Centeno declaró y quedó envuelta entre contradicciones, olvidos e intimidaciones
Hilda Horovitz reconoció ante el Tribunal Oral que buscaba ser “resarcida” tras denunciar agresiones de Centeno y aseguró: “Me estoy mandando al muere por decir la verdad”.
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La expareja de Centeno aseguró que fue "usada de testaferro" y se descompensó en medio de la audiencia
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La declaración de Horovitz volvió a poner bajo tensión el juicio por los Cuadernos, con cruces sobre pedidos de dinero, vínculos con periodistas y contactos con exfuncionarios kirchneristas.
“Me estoy mandando al muere por decir la verdad”, afirmó Horovitz ante los jueces al admitir que le enviaba mensajes a Baratta para que intercediera ante Centeno y lograra que éste le entregara dinero.
“Yo sí le pedía dinero a él, es verdad”, reconoció sobre su ex pareja. Luego intentó explicar los motivos de esos reclamos: “Yo tenía que hacer algo, no lo iba a dejar a él arriba de los laureles, con todo. Me usó como testaferro, hizo todo lo que hizo, me cagó a trompadas, me insultó y me agredió”.
La audiencia retomó la declaración testimonial que había quedado interrumpida la semana pasada, cuando Horovitz se descompensó justo en el momento en que comenzaban a exhibirse mensajes y audios vinculados a la causa.
Durante su exposición, volvió a referirse a la denuncia que presentó en 2017 contra Centeno por violencia de género y aseguró que antes de declarar en Comodoro Py había advertido a su entonces jefe, Claudio Uberti, sobre su decisión. Según relató, poco después fue despedida.
“Centeno hizo todo lo posible para que todos estemos acá hoy”, remarcó. Sin embargo, el eje más tenso de la audiencia giró alrededor de los mensajes que Horovitz enviaba a Roberto Baratta. Según se exhibió en la sala, se trataba de comunicaciones de tono intimidatorio que incluían llamados, fotografías de billetes y hasta imágenes de la vivienda del exfuncionario kirchnerista.
Mensajes, contradicciones, imprecisiones y “no me acuerdo”
“Él nunca hablaba conmigo, era un monólogo”, explicó Horovitz al intentar minimizar el contenido de esos contactos. Entre las pruebas mostradas aparecieron fotos de un bolso con dinero —que la propia testigo calificó como “trucho”— y otras imágenes con bandas elásticas. “Esas para que no se escapen vasos, papeles”, dijo. Baratta, según sostuvo la testigo, nunca respondió ninguno de esos mensajes.
Durante la audiencia también se reprodujo un audio entre Horovitz y una persona que supuestamente era periodista, en el que ella habría pedido dinero. Sin embargo, la ex esposa de Centeno aseguró no reconocer la voz de su interlocutor.
Además, se escucharon conversaciones de 2017 entre Horovitz y Miriam Quiroga, ex secretaria de Néstor Kirchner. La testigo reconoció haberse reunido varias veces con ella y aseguró que le entregó documentación y papeles que luego nunca fueron devueltos.
Las defensas de los acusados aprovecharon la declaración para remarcar inconsistencias e imprecisiones en distintos tramos de su relato. Los abogados cuestionaron especialmente sus dichos sobre el vínculo que mantuvo con Centeno después de la separación y sobre sus contactos con periodistas.
Uno de los momentos más delicados llegó cuando se exhibió un mensaje enviado por Horovitz en el que decía: “Tengo 9 años para hacerlo mierda, recién va el primero”. La testigo aseguró no recordar a quién se lo había enviado, aunque admitió que hacía referencia a Centeno.
Sobre el final de la audiencia, la defensora de Roberto Baratta le preguntó cómo se había preparado para declarar. Horovitz respondió que había estado revisando chats publicados “en las noticias” y “en la televisión”. “Estoy muy nerviosa”, repitió ante el tribunal minutos antes de concluir su testimonio.
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