Nueva York (AFP) - Escondidos en redes subterráneas inexpugnables, Osama bin Laden y sus hombres no pueden ser desalojados más que con la colaboración de fuerzas afganas, asegura uno de los mayores expertos mundiales en cuestiones militares en Afganistán. Ali Jalali, actual jefe del servicio en farsi de la radio La Voz de América, fue coronel del ejército afgano que entre 1979 y 1982 operó en la resistencia contra la Unión Soviética.
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La utilización de subterráneos para esconderse y llevar a cabo operaciones guerrilleras remite a la noche de los tiempos en Afganistán, explica. Bin Laden dispuso de años para mejorarlos y hoy los usa para escapar de las tropas que lo persiguen.
«Durante la invasión de Gengis Khan, la gente utilizaba los karez (término pashtun que designa los canales subterráneos de riego) para esconderse y protegerse. Y luego están las grutas y los cañones en las zonas montañosas.»
«Durante la guerra contra los soviéticos, los muyaidines los utilizaron como bases para sus operaciones. La mayoría está en el este y el sur de Afganistán, en la provincia de Paktia, en la región de Kandahar, Uruzgan. Después de la retirada soviética, Al-Qaeda los recuperó.»
• Enfrentamiento
Como los estadounidenses en Vietnam, el Ejército Rojo enfrentó entre 1979 y 1989 a combatientes maestros en el arte de enterrarse, disimularse, un arte que heredaron los grupos integristas. «Una de las redes más elaboradas está en Jawar, en la provincia de Paktia. Once túneles, algunos de 500 metros. Hay depósitos, arsenales, alojamientos, mezquitas, bibliotecas. Todo lo que usted quiera», afirma Ali Jalali.
«En 1986 los rusos tomaron Jawar por asalto: les costó 57 días. Bombardearon y luego enviaron tropas. Aunque al principio fracasaron, terminaron por alcanzar las grutas. Pero los muyaidines se habían retirado a las montañas».
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