Cumple Kirchner su sueño: será hoy vitoreado por 50 mil trabajadores

Política

(Lástima que sea en una jornada laborable)

En el cuarto intento, Néstor Kirchner sueña con tener en la mañana de hoy, finalmente, una multitud alrededor del Congreso nacional cuando pronuncie el que podría ser su último discurso como presidente frente a la Asamblea Legislativa. Desde 2004, el patagónico buscó -sin éxito- que su mensaje al Congreso fuese acompañado desde la calle por miles de personas. Cree que en esta jornada laboral lo logrará: la Casa Rosada convocó, so pena de castigos para los que se nieguen, a intendentes y piqueteros para que alineen sus tropas y vitoreen al Presidente. Entre tantas curiosidades, una es que Kirchner planea enfocar su mensaje en la recuperación económica y del empleo -ayer se conoció que la desocupación bajó a 8,7%- mientras, en la calle, los militantes acercados por los barones del conurbano y los jefes piqueteros podrán concentrarse desde temprano y hasta pasado el mediodía a pesar de que se trata de una jornada en la cual quienes no hacen política trabajan. ¿Asueto no oficial en sus trabajos, un nuevo San Perón no declarado o se trata de conchabados de la política que no tienen empleo y como tales figuran, justamente, en 8,7% de desocupados? Extraña relación la del Presidente con los actos masivos: dice eludir el estereotipo de las concentraciones del viejo peronismo porque le ahuyentan el voto moderado, pero cuando necesita del apoyo del aparato, consiente que le lleven micros llenos a la plaza para mostrar alguna señal de fuerza.

El discurso de «despedida» que Néstor Kirchner pronunciará hoy, a media mañana, en el Congreso funcionará como el grito de apertura de la temporada electoral y, en ese juego, servirá de ring en el que medirán poder de fuego los barones del PJ y los caciques piqueteros.

Activada y requerida por la Casa Rosada, la movilización supone que cuando el Presidente abandone a pie el Congreso, en las afueras una multitud de 50 mil personas vitoree su paso. La coreografía oficial dispone, además, que Kirchner se mueva junto a Cristina Fernández.

El ojo K todo lo registrará. Vía el secretario general, Oscar Parrilli, el gobierno cuantificará el aporte de cada tribu. En años anteriores, el patagónico fracasó en tener un 1 de marzo tumultuoso. Ahora quiere garantizarse que éste, el último, sea masivo y festivo.

A pesar de que la frontera es cada día más difusa, el gobierno usará una vez más la dicotomía PJ versus piqueteros y no pejotistas. Incentivó una disputa de protagonismo que, supone, derivará en una pulseada por ver quién mostrará la tropa más numerosa.

A tal punto que, en la preparación, el «sargento» Parrilli reunió por un lado a los intendentes del conurbano y, por el otro, a los jefes piqueteros y a los «sin techo», dirigentes kirchneristas que desafíanen el territorio a los alcaldes del peronismo.

A lo Juan Domingo Perón, con un libreto adaptado a lo que quiere escuchar cada visitante, Kirchner hace equilibrio entre los dos actores que, al menos en lo superficial, se presumen más que diferentes, antagónicos y hasta -si se quiere- irreconciliables.

  • Promesa

    De hecho, salvo acuerdos focalizados, en cada territorio que controla el PJ hay un candidato piquetero o «sin techo» -o ambos- que ametralla al jefe comunal desde la trinchera y le prometen que, en octubre, con o sin colectora, batallarán en las urnas.

    Como nadie, Emilio Pérsico simplificó ese dilema: «Tenemos todas las contradicciones adentro», dijo, no sin mordacidad, cuando le preguntaron cómo explicaba que en el acto de Arsenal estaban, sobre el escenario, «Cacho» Alvarez, José Alessi y Rubén «Cholito» García. Anexo histórico: en noviembre de 2005, el forcejeo entre Alvarez, alcalde de Avellaneda, y García, jefe de los municipales, terminó a los tiros frente al Concejo Deliberante. Hoy, temprano, seguidores de uno y de otro harán fila frente al Congreso.

    El paraguas grande del kirchnerismo todo lo protege y apaña. ¿Acaso el 25 de mayo pasado, en la «plaza del sí», no hubo intendentes, piqueteros, ex duhaldistas y hasta coroneles gremiales? Esta vez la tira es apenas más corta: no se convocó a los sindicatos.

    Así y todo, algunos gremios aparecerán por el Congreso. Se deben haber notificado de una indicación, tan repetida como incumplida: que no pueden llevar más identificación que banderas argentinas, sin pancartas que indiquen la pertenencia punteril.

    Habrá sí callejones diferenciados: los jefes comunales entrarán por los costados -por Callao y Entre Ríos- mientras que las «organizaciones sociales» y los «sin techo» ingresarán por calles transversales: por Yrigoyen, por Rivadavia o Avenida de Mayo.

    A grandes rasgos, los intendentes derivan en Julio Pereyra, jefe de la FAM y alcalde de Florencio Varela, quien actúa a dúo con Alberto Descalzo, de Ituzaingó, quien tiene a su cargo coordinar la movilización del peronismo desde el conurbano oeste y norte.   

  • «Puros»

    Hay, además, columnas autónomas de kirchneristas llamados «puros»: por caso, Dante Dovena prepara, por caso, una comitiva desde San Martín donde dice ser candidato a intendente.

    Y el tercer bloque, de piqueteros. Además de las « cuatro grandes» -Libres del Sur, de Tumini- Ceballos; FTV, de Luis D'Elía; Frente Transversal, de Edgardo Depetri, y M -Evita de Pérsico-, fueron convocados por Parrilli los grupos de menor rango. Como reflejo de la diversidad sirve La Plata, desde donde llegarán tres columnas. Una encabezada por Julio Alak, alcalde que quizá aspire a repetir; otra con Pablo Bruera al frente; y una tercera al mando de Carlos Castagnetto, ex arquero y funcionario nacional.

    El «puzzle» del kirchnerismo permitirá hoy detectar las piezas que, a la fuerza, el patagónico deberá ordenar antes del 28 de octubre.
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