Rubén Benítez, quien fue uno de los custodios de Alberto Nisman, ratificó que el fiscal le había pedido que le comprara un arma para velar por la seguridad de sus hijas. Según declaró ante el juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano, Benítez dijo que él trabajaba bajo las órdenes de Nisman hacía al menos 15 años y que, además, se encargaba de los traslados del fiscal.En su indagatoria, acusado por incumplimiento de los deberes de funcionario público, el custodio dijo que unos días antes de la muerte el fiscal le había pedido que le comprara un arma para él porque temía por la seguridad de sus hijas. Se trata del mismo argumento que Diego Lagomarsino aseguró que le dio Nisman para que él le prestara su arma calíbre 22, la cual finalmente intervino en la muerte y por la cual el técnico informático está acusado de haber sido "partícipe necesario" del homicidio del fiscal. Ante el pedido de Nisman, Benítez aseguró que se negó a comprar del arma porque podía traerle problemas, aunque sí le ofreció al fiscal asesorarlo para que él pudiese adquirir un arma de fuego por cuenta propia.El hombre declaró además que a principios de 2002 el fiscal le había dicho que dos o tres agentes de la SIDE iban a trabajar con él, pero que luego Nisman declinó a esa custodia: aportó sobrenombres e identidades que ahora serán verificadas por la Justicia. Benítez explicó que no había un protocolo a seguir y que el fin de semana en que apareció muerto Nisman no existió ninguna orden de reforzar la seguridad.
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