«Había un seguimiento sobre dirigentes políticos, sociales y periodistas, algunos de ellos calificados a la vieja usanza, por ejemplo judío y marxista», explicó a su vez Das Neves, quien consideró «absolutamente probado» que «todos los miércoles tenían que reportarse con información» al mencionado comando. Das Neves aseveró que las actividades detectadas en Trelew «tienen que ver con prácticas que uno pensaba que no existían más», apuntadas a ejercer «un control ideológico de la población».
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