21 de marzo 2006 - 00:00

De la mano de Kirchner, PJ quiere volver a "la plaza"

Hebe de Bonafini
Hebe de Bonafini
Como una maldición, el ex duhaldismo que mutó a kirchnerismo debe una y otra vez hacer gestos para agradar a la Casa Rosada. Lo hace en el Congreso -donde se encuadran con más rigor que ante su ex jefe, Eduardo Duhalde- y sobreactúa el acompañamiento al gobierno.

Ayer, en esa línea, el Consejo del PJ bonaerense que preside José María Díaz Bancalari decidió adherir a la marcha que por los 30 años del golpe de 1976 se realizará a la Plaza de Mayo, convocada por el gobierno y coordinada por Madres de Plaza de Mayo.

Se trata, está claro, de la movilización «oficial» y no de la caravana que partirá del Congreso hacia la Casa Rosada, promovida como «independiente» del gobierno y de la que participarán los sectores de postura crítica o criterio independiente.

Para el peronismo, además de un nuevo gesto de adhesión a Kirchner, tendrá cierto aroma a vindicación histórica: implicaría volver a la Plaza de Mayo un 24 de marzo, espacio que ocuparon los organismos de DD.HH. que, en general, cuestionan sin compasión al PJ oficial.

En las últimas décadas, de hecho, el peronismo -los mismos que ahora proponen ir a la plaza- se encolumnó con Carlos Menem y/o Eduardo Duhalde, figuras ambas poco digeribles para los movimientos de derechos humanos.

Ahora, amparados por Kirchner, los peronistas de Buenos Aires prometen concurrir a Plaza de Mayo y compartir la movilización del viernes próximo con Hebe de Bonafini, quien más de una vez cuestionó la alianza táctica de Kirchner con los caudillos del conurbano.

• Diferencias

También los jefes piqueteros Luis D'Elía, Jorge Ceballos, Emilio Pérsico y Edgardo Depetri mantienen, con matices, diferencias con los intendentes neokirchneristas. D'Elía, de hecho, dijo que jefes comunales «mafiosos» se habían acercado a Kirchner.

Esa diversidad, bajo un variopinto sello pankirchnerista, espera reunir el patagónico en la plaza para, sumando multitudes,
superar en volumen a la movilización crítica en la que coincidirán organismos de DD.HH., piqueteros duros, partidos de izquierda, la CTA y el ARI, entre otros sectores.

«El gobierno derrocado fue un gobierno peronista»,
decían ayer desde el Consejo del PJ y deslizaban un reconocimiento tardíoa Deolindo Bittel y Herminio Iglesias, de los pocos peronistas que desafiaron a la dictadura, presentándose a denunciar ante la misión de la OEA que estuvo en Buenos Aires en 1979.

Una mirada revisionista del peronismo bonaerense para cuestionar a los opositores de hoy que en aquel entonces respaldaron o, al menos, se aliaron al gobierno nacional. A veces, es conveniente ejercitar la memoria de tres décadas atrás, a hacerlo con la de 6 meses.

Esta tarde, en tanto, los intendentes del conurbano tienen agendado un encuentro para acordar la logística de la movilización del viernes, donde, según está preacordado -pero terminará de definirse hoy-, arrimarán una columna que imaginan numerosa.

En esta ocasión deberán esforzarse por tener una convocatoria más exitosa que la del 1 de marzo al Congreso cuando
Kirchner inauguró el período de sesiones ordinarias y la movilización que se había delegado a Hugo Curto fue mucho menor que lo que esperaba el Presidente.

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