De la Rúa espera que Bush desbarate conjura
Hoy al mediodía, Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo hablarán ante mil banqueros e inversores norteamericanos, en un almuerzo programado por la Americas Society. La presentación fue organizada por William Rhodes, del Citigroup, y será el lanzamiento formal del «Nuevo Plan» ante los principales operadores de Wall Street. Para esto se contrató el salón principal del Waldorf Astoria y había mucha expectativa en mercados por la explicación del gobierno de la reestructuración de la deuda y cómo se hará para cumplir con el déficit cero. El domingo será el encuentro con George W. Bush en el que dos temas serán los principales: la cooperación argentina en la lucha contra el terrorismo y el apoyo adicional para el canje de deuda para inversores internacionales.
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• Relevancia
Las referencias de la Rice al liderazgo de De la Rúa fueron ganando relevancia ayer, a medida que crecía la presión del peronismo. La incógnita de la reunión con Bush ya no se circunscribía anoche a si habrá un aval del gobierno de los Estados Unidos a la operatoria financiera y fiscal de la Argentina. La inquietud fue girando hacia otro enigma: si Bush ofrecerá un respaldo político a la estabilidad de su visitante, en un momento en que la gobernabilidad del país aparece puesta en tela de juicio y cuando buena parte del PJ habla abiertamente de la acefalía y la sucesión presidencial anticipada.
Sucede que De la Rúa llegará al encuentro con los banqueros y con el presidente norteamericano herido por varias agresiones: la negativa de los gobernadores a firmar el pacto fiscal, la decisión del PJ de ubicar en la presidencia y vicepresidencia del Senado a un senador de su bancada, el corte de rutas internacionales que produjo el sindicalismo de Hugo Moyano bloqueando el comercio terrestre en la región, la amenaza de Carlos Ruckauf de embargar bienes nacionales en la provincia de Buenos Aires y la decisión de los gremialistas de la CGT y de la liga de mandatarios peronistas de realizar una marcha hacia la Plaza de Mayo para el próximo 20, fueron ayer los indicios principales que llevaron a los más importantes funcionarios del gobierno a pensar en que la oposición estaba operando, con mayor o menor conciencia de ello, en dirección a la remoción del Presidente. Por eso ayer se comenzó a esperar que de la reunión con Bush surgiera una imagen clara de cómo se ve el proceso político local desde el gobierno de los Estados Unidos.
• Cardoso
Si la discordia interna cooperó poco con el éxito del viaje del Presidente, las relaciones exteriores con los vecinos contribuyeron poco a mejorar el clima en Nueva York. El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, viajó también a los Estados Unidos, donde recibirá el tratamiento de socio regional privilegiado (Bush lo invitó a pasar el día a su residencia de Camp David). Desde esa altura, el brasileño comenzó a aclarar que la situación de su país difiere de la de la Argentina, adoptando a estrategia de diferenciación que le recomendaron antes de partir Pedro Malan y Arminio Fraga, los dos responsables de la política económica brasileña. Nadie sabe responder qué grado de revancha a las agresiones de Cavallo existe en esta conducta de Cardoso. Pero seguramente produce una foto muy distinta de la que él y De la Rúa imaginaron hace menos de un mes, cuando almorzaron en Brasilia: en ese entonces se había planificado una reunión conjunta en la que los dos presidentes exhibirían ante su colega del Norte la disposición a ofrecer una «pax» financiera sudamericana a cambio de respaldo internacional. Esa escena resultaba ayer una quimera frente a las declaraciones del presidente-sociólogo: «Brasil está contento con el hecho de que los mercados financieros son capaces de diferenciar entre la realidad de Brasil, la de la Argentina y otras situaciones. Esto es importante porque hay que reconocer los esfuerzos enormes hechos por Brasil, en los últimos años, que permiten que tengamos una economía más fuerte». Dio la impresión de que también el brasileño se había sumado a la estrategia del PJ.




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