9 de noviembre 2001 - 00:00

De la Rúa espera que Bush desbarate conjura

Hoy al mediodía, Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo hablarán ante mil banqueros e inversores norteamericanos, en un almuerzo programado por la Americas Society. La presentación fue organizada por William Rhodes, del Citigroup, y será el lanzamiento formal del «Nuevo Plan» ante los principales operadores de Wall Street. Para esto se contrató el salón principal del Waldorf Astoria y había mucha expectativa en mercados por la explicación del gobierno de la reestructuración de la deuda y cómo se hará para cumplir con el déficit cero. El domingo será el encuentro con George W. Bush en el que dos temas serán los principales: la cooperación argentina en la lucha contra el terrorismo y el apoyo adicional para el canje de deuda para inversores internacionales.

Fernando de la Rúa partió anoche hacia Nueva York, donde cumplirá con una agenda en la que se destacarán tres presentaciones. La más protocolar, que motiva formalmente el viaje, es el discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Será el sábado a la mañana y forma parte del ritual diplomático, aunque el momento sea excepcional por los ataques terroristas de hace dos meses.

Hoy al mediodía, en cambio, De la Rúa y los principales integrantes de su comitiva -Adalberto Rodríguez Giavarini y Domingo Cavallo- concurrirán al almuerzo organizado por el titular del Citibank, William Rhodes, en la Americas Society. Para la ocasión debieron alquilar el mítico salón de baile del Waldorf Astoria: no había financista de jerarquía en Wall Street que se quisiera perder las explicaciones del Presidente y sus ministros sobre la reestructuración de deuda y el «Nuevo Plan» lanzado en la Argentina.

Finalmente, la reunión clave del viaje ocurrirá el domingo: a las 11, en el mismo Waldorf Astoria, se entrevistará con George W. Bush. La conversación estará centrada en dos temas principales: la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo y el apoyo que se le puede ofrecer a la Argentina para el «Nuevo Plan», sobre todo para el tramo internacional de restructuración de deuda.

• Liderazgo

La titular del Consejo de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, produjo ayer declaraciones decisivas sobre lo que espera del encuentro la administración norteamericana: «Se le dirá a De la Rúa que es muy importante el liderazgo que ha demostrado al tomar medidas para encauzar la economía. La posición de los Estados Unidos con relación a la Argentina es que deseamos apoyar las medidas que el país pueda tomar internamente para crear una situación más sostenible. El gobierno argentino está hablando de algunas medidas, en términos de reestructuración de su deuda, para intentar lograr una situación sustentable. Estamos alentando a la Argentina a trabajar cerca del FMI para determinar el mejor camino para su sustentabilidad».

Los dichos de la Rice deben ser leídos en varios sentidos. En primer lugar, confirman lo que se sabe: a Horacio Liendo y a Jorge Baldrich, que recorrieron las agencias principales del gobierno de Bush explicando las nuevas medidas adoptadas por Cavallo, no les fue del todo mal. Aunque no pudieron dar respuestas sobre algunos enigmas cruciales, como la viabilidad del programa fiscal, tan dependiente de un acuerdo con los gobernadores, que ayer se seguía mostrando esquivo. Por eso anoche el gobierno redoblaba su esfuerzo por conseguir la firma del pacto aunque sea por parte de un subloque de los mandatarios del PJ.

• Relevancia

Las referencias de la Rice al liderazgo de De la Rúa fueron ganando relevancia ayer, a medida que crecía la presión del peronismo. La incógnita de la reunión con Bush ya no se circunscribía anoche a si habrá un aval del gobierno de los Estados Unidos a la operatoria financiera y fiscal de la Argentina. La inquietud fue girando hacia otro enigma: si Bush ofrecerá un respaldo político a la estabilidad de su visitante, en un momento en que la gobernabilidad del país aparece puesta en tela de juicio y cuando buena parte del PJ habla abiertamente de la acefalía y la sucesión presidencial anticipada.

Sucede que De la Rúa llegará al encuentro con los banqueros y con el presidente norteamericano herido por varias agresiones: la negativa de los gobernadores a firmar el pacto fiscal, la decisión del PJ de ubicar en la presidencia y vicepresidencia del Senado a un senador de su bancada, el corte de rutas internacionales que produjo el sindicalismo de Hugo Moyano bloqueando el comercio terrestre en la región, la amenaza de Carlos Ruckauf de embargar bienes nacionales en la provincia de Buenos Aires y la decisión de los gremialistas de la CGT y de la liga de mandatarios peronistas de realizar una marcha hacia la Plaza de Mayo para el próximo 20, fueron ayer los indicios principales que llevaron a los más importantes funcionarios del gobierno a pensar en que la oposición estaba operando, con mayor o menor conciencia de ello, en dirección a la remoción del Presidente. Por eso ayer se comenzó a esperar que de la reunión con Bush surgiera una imagen clara de cómo se ve el proceso político local desde el gobierno de los Estados Unidos.

• Cardoso

Si la discordia interna cooperó poco con el éxito del viaje del Presidente, las relaciones exteriores con los vecinos contribuyeron poco a mejorar el clima en Nueva York. El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, viajó también a los Estados Unidos, donde recibirá el tratamiento de socio regional privilegiado (Bush lo invitó a pasar el día a su residencia de Camp David). Desde esa altura, el brasileño comenzó a aclarar que la situación de su país difiere de la de la Argentina, adoptando a estrategia de diferenciación que le recomendaron antes de partir Pedro Malan y Arminio Fraga, los dos responsables de la política económica brasileña. Nadie sabe responder qué grado de revancha a las agresiones de Cavallo existe en esta conducta de Cardoso. Pero seguramente produce una foto muy distinta de la que él y De la Rúa imaginaron hace menos de un mes, cuando almorzaron en Brasilia: en ese entonces se había planificado una reunión conjunta en la que los dos presidentes exhibirían ante su colega del Norte la disposición a ofrecer una «pax» financiera sudamericana a cambio de respaldo internacional. Esa escena resultaba ayer una quimera frente a las declaraciones del presidente-sociólogo: «Brasil está contento con el hecho de que los mercados financieros son capaces de diferenciar entre la realidad de Brasil, la de la Argentina y otras situaciones. Esto es importante porque hay que reconocer los esfuerzos enormes hechos por Brasil, en los últimos años, que permiten que tengamos una economía más fuerte». Dio la impresión de que también el brasileño se había sumado a la estrategia del PJ.

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