6 de enero 2003 - 00:00

Debilita acuerdo para lemas el menemismo en el Congreso

Si bien la ley de lemas no tiene chances hoy de ser aprobada por el Congreso -falta el aval definitivo de los menemistas y los números, aun con ellos, no alcanzan-, no habría que descartar que el duhaldismo insista en promover el nuevo sistema de elección presidencial en los próximos días.

Aun cuando haya sido un simple globo de ensayo, el proyecto -producto del pacto en la mesa del congreso del PJ que tejió Eduardo Camaño con Juan Carlos Romero, vice de Carlos Menem-servirá para ganar tiempo y empantanar aún más la posibilidad de saber a ciencia cierta cuándo serán los comicios convocados para el 27 de abril. En última instancia, de llegar a aprobarse, derivaría en un pronunciamiento de inconstitucionalidad en la Corte Suprema, lo cual obligaría a dilatar el cronograma de las presidenciales.

  Por eso, el peronismo de Anillaco se resiste a certificar que efectivamente aportarán sus 30 diputados a la hora de votar. Lo dijo con claridad Adrián Menem: «No estamos en contra del sistema, pero sospechamos que se trata de una jugada para buscar un fallo de la Corte que obligue a cambiar una vez más la fecha de la elección».

• En el mismo sentido, algunos peronistas independientes argumentan que este intento de reorganizar la interna del PJ a través de una casi imposible aplicación de la ley de lemas sólo llevará a dilatar la consagración de un candidato peronista, al límite de acercarse demasiado a los comicios presidenciales. Creen que en ese momento se apelará de nuevo a la convocatoria de un congreso partidario para elegir candidato, y quienes no resulten electos optarán por presentarse fuera de la estructura del justicialismo, con la consiguiente pérdida de votos.

Es cierto que las mayorías que se necesitan para modificar las reglas de juego en las urnas ponen en peligro la sanción. En Diputados, son imprescindibles 129 votos positivos y en la otra ala, 37. En la Cámara joven, el oficialismo puede llegar a reunir cerca de 120 adhesiones, con asistencia perfecta, el concurso del menemismo (por ahora, en duda) y la ayuda de los cavallistas Guillermo Alchouron y José Fernández Valoni.

De ese número, 85 pertenecen a la bancada que se mantiene leal a Olivos y una treintena, a los menemistas que hicieron rancho aparte, bajo la denominación de bloque Azul y Blanco. Las manos que faltan, inexorablemente, deberían salir de la UCR, algo que parece improbable en el cuadro de situación actual.

• Antes de sentarse a negociar una salida para la interna peronista con
Romero, Camaño sondeó a uno de los interlocutores del radicalismo más permeables a las necesidades del duhaldismo, el diputado Leopoldo Moreau. La respuesta fue contundente: «Es muy difícil que puedan sacarla».

•Posición contraria

• También hoy parece difícil que todos los seguidores de Menem acepten cumplir lo que suscribió el salteño. La riojana Alejandra Oviedo y el cordobés Oscar González -número 1 de la escudería que responde a Menem- Romerotienen una posición contraria al sistema. El misionero Juan Carlos López, en cambio, no levantó reparos. Pero la discusión no está saldada.

El santafesino
Oscar Lamberto, que hace meses había presentado su propio proyecto de ley de lemas, sistema que, además, se usa en su provincia, opinó en el mismo sentido: «No existe ninguna posibilidad de que se apruebe, si no es con un acuerdo multipartidario. No alcanzan los votos del peronismo», dijo. «Además, es muy peligroso llegar a votar esa ley sin la mayoría necesaria», concluyó.

Dentro de los 80 oficialistas de Diputados, tampoco hay unanimidad. El correntino Rodolfo Martínez Llano prefirió hablar de postergar los comicios de abril a octubre, pues consideró válidas las «fuertes objeciones constitucionales» al método propuesto.

Sin la posibilidad de apelar a los radicales, que se prodigaron por radios y diarios en contra durante el fin de semana, miraron a los provinciales que ejercieron una oposición responsable en la última temporada parlamentaria.

• Pero tampoco hubo buena recepción en esa comarca, que ahora se inclinó mayoritariamente por
Ricardo López Murphy. En la Cámara alta, resultaron muy críticos Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana). Walter sentenció que la eventual aprobación del sistema «resultaría el camino más seguro para consagrar un presidente sin legitimidad, para enfrentar la peor de las crisis». Y deslizó con ironía que la única forma de sacar la sanción del Congreso sería «si usan la Banelco». Alberto Natale calificó de «mamarracho» la ley, y su colega del PDP Rafael Martínez Raymonda ya tiene presentada una demanda de inconstitucionalidad contra los lemas de Santa Fe.

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