El filtro último lo pasará, lápiz en mano, Néstor Kirchner. Pero hasta entonces, la boleta global de congresales por el PJ bonaerense es una explosiva combinación de ministros perdidosos, lavagnistas conversos, protokirchneristas y flamantes derrotados.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El patagónico recibirá hoy a una avanzada de bonaerenses encabezados por José María Díaz Bancalari y Alberto Balestrini para repasar la marcha del Congreso del viernes próximo y «peinar» la lista de congresales. Así y todo, el dibujo final se conocerá minutos antes de votar.
Para el ojo gentil puede resultar exótico, sino grotesco, la urgencia de los dirigentes del pankirchnerismo por figurar entre los 246 nombres. Levantamanos, que en Caseros votará el congreso del PJ bonaerense como delegados para idéntico instituto nacional.
Pero todo se explica: los forcejeos por ser congresal se explican, más que por un protagonismo tumultuoso en una cumbre nacional, por la lógica territorial y, sobre todo, como previa de la batalla grande por la jefatura del peronismo de Buenos Aires. Simple: el reparto de los espacios en esta instancia proyecta las posibilidades para la primera de setiembre que elegirá jefe del PJ, en reemplazo de Díaz Bancalari, y 134 jefes de los PJ distritales, prioridad de intendentes o de quienes quieren serlo.
En el tránsito hacia el encuentro del viernes, en Caseros, con Hugo Curto como anfitrión, en el partido se despliegan previsiones y disputas. Veamos:
Al menos dos ministros de Cristina de Kirchner, Randazzo y Aníbal Fernández, integrarán la lista de congresales. Randazzo llega por la Cuarta luego de pactar con Julián Domínguez. Fernández en representación de la Tercera, por su pertenencia quilmeña, donde su protegido, Sergio «Chino» Villordo, perdió en octubre. Como allí, Francisco «Barba» Gutiérrez desistió de pelear el PJ, a pesar de resultar perdidoso en la general, Fernández puede ostentar la mayoría partidaria. Desde ese lugar, ubicará a Villordo como congresal nacional, hecho que supone su «reaparición» en el ring político.
Otro cacique de Quilmes, aunque desvaído luego de sucesivas derrotas, es Eduardo Camaño: el ex diputado, que preside el congreso nacional del PJ, figurará en la papeleta bonaerense pero su ingreso es consecuencia colateral del pacto sellado por Roberto Lavagna con Kirchner. Camaño le entregó en mano a Balestrini una lista de los «congresales lavagnistas» que, según lo acordado, se sumarán a la nómina de delegados del PJ de Buenos Aires al congreso partidario nacional. Anotó en la hoja a Jorge Sarghini y Marina Cassese, entre otros.
El contingente lavagnista entrará por fuera de las negociaciones seccionales por lo que las boletas que se definen en los distritos y luego se acoplan a nivel sección sufrirán no sólo eventuales modificaciones, en caso que Kirchner elimine a algunos, sino que habrá corrimientos cuando se agreguen a los retornados y, además, cuando el patagónico ocupe, a su antojo, los veinte lugares que pidió para compensar a amigos y leales. Sin embargo, muchos protokirchneristas han conseguido lugar por su presencia territorial: Dovena, por caso, entaría por San Martín, Moreno por la Sexta mientras que Kunkel, quien estaría entre los primeros diez de la boleta, podría llegar por Florencio Varela. Otro ejemplo; Adela Segarra, diputada nacional, amiga de Cristina desde los 70 en Tolosa, llegará por la Quinta Sección como referente de Mar del Plata donde estuvo a un tranco de hormiga de ser candidata a intendente. ¿Entrarán en la bolsa de Kirchner dirigentes de rango pero sin territorio como Felipe Solá? Es lo que desea el ex gobernador.
Funciona, por ahora, una lógica institucional: intendentes, legisladores nacionales y provinciales, y algunos de los congresales que integraron las boleta de 2003 estarán en la nueva nómina. Ese modelo de reparto, que permitió acuerdos previos en la mayoría del territorio, se trastoca cuando se exploran los distritos donde en diciembre hubo cambio de mando: quienes presiden el PJ tras ganar la interna de 2004 pero perdieron en octubre, deben ceder ahora -por mando de Kirchner-la mayoría a los ganadores de la general, en tanto provengan del PJ.
Ocurrió en La Plata, por caso, o en Lanús. Otros territorios están menos fáciles: en Almirante Brown, Jorge Villaverde y el randazzista Darío Giustozzi no logran ponerse de acuerdo en el reparto de congresales.
Otro partido -es más que un territorio-con sacudones es La Matanza. Balestrini quiere ampliar de 12 a 20 la cantidad de congresales del distrito para lo cual otros municipios y secciones deberían ceder representantes. En paralelo, el vicegobernador se mueve con dos expectativas simultáneas: espera, al acecho, que se despeje la cabeza de la boleta de congresales -no sean ni Cristina ni Daniel Scioli-pero en paralelo aspira a ser, en marzo, el presidente del congreso del PJ nacional, lugar que ahora ocupa Camaño y que históricamente correspondió a un bonaerense.
Tanto encantamiento parece producir el PJ bonaerense que hasta algunos porteños, donde el peronismo no es justamente pasión de multitudes, quieren pelear un pedazo. El jefe del gremio de los porteros, el albertista -y siempre complicado con algún trámite reglamentario-Víctor Santa María -que sumó un diputado provincial, Darío Duretti, y un intendente, Graciela Rosso, en Luján-aparecerá hoy por la Legislatura de La Plata para reunir a los congresales provinciales que le responden. Santa María intenta hace tiempo un desembarco en la provincia.
Dejá tu comentario