Néstor Kirchner recibió ayer a los obispos católicos con un sarcasmo: «Tengo el honor de recibirlos a ustedes, que son los enviados de Dios, porque después viene el enviado del diablo». Se refería a que recibiría minutos más tarde al director del FMI, Rodrigo de Rato. Los miembros del Episcopado no mejoraron mucho el humor, mientras el Presidente les propinaba un monólogo sobre los problemas que tiene su administración. En lo material, los sacerdotes no obtuvieron mucho porque les dijeron que el subsidio a escuelas privadas para poder pagar aumentos salariales sigue siendo un proyecto. Tampoco se les confirmó si el domingo el Presidente irá al cierre de un Congreso Eucarístico en Corrientes.
Néstor Kirchner recibió ayer en la Casa de Gobierno a la comisión ejecutiva del Episcopado. En la foto, los obispos Agustín Radrizzani, Jorge Bergoglio y Eduardo Mirás.
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En medio de cautas sonrisas de compromiso de parte de los prelados, el Presidente intentó la cordialidad y les manifestó que estaba abierto a recibirlos cada vez que quisieran. Justo lo que este reducido grupo de curas ha venido evitando -de allí que hizo falta la invitación del gobiernopara no complicar más de lo que está la situación interna del casi centenar de obispos que integran el plenario de la Conferencia Episcopal. Informate más
Quedó claro que Cuando los obispos plantearon el tema de los subsidios a la enseñanza privada -vital para su propio frente interno y que alcanzará, de ser resuelta, a los colegios de todos los cultos religiosos-,
Por último, recibieron del Presidente lo que para alguno de ellos sonó casi como un reto, particularmente porque todos son parte de una institución dogmática que tiene más de 2.000 años de antigüedad.
Cuando los cuatro obispos se retiraron de la Casa de Gobierno, la Plaza de Mayo se estremecía por la acción de piqueteros y activistas de izquierda. Y sin embargo
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