9 de mayo 2008 - 00:00

Del observatorio UBA a control del COMFER

María José Lubertino
María José Lubertino
El martes pasado, el consejo directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Universidad de Buenos Aires) le aceptó la renuncia a Gustavo Bulla, que venía desempeñándose como secretario de Gestión Institucional de esa casa de estudios desde marzo de 2006. Hasta ahí, un acto administrativo más. Pero la cosa cambia si se miran los motivos para la salida de Bulla de ese cargo por su importancia, una suerte de «ministerio del interior» de la facultad, en el que fue designado a propuesta del decano, Federico Schuster. Este graduado en Ciencias de la Comunicación y docente de la misma carrera es desde ahora el nuevo director de Supervisión y Evaluación del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER).

El decano de Sociales, Federico Schuster, protagonizó recientemente un idilio con el gobierno luego de que el consejo directivo de su facultad emitiese una resolución fechada el 1 de abril pasado, señalando que el tratamiento periodístico del conflicto agropecuario llenaba «de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas y por la supina ignorancia que revelan».

Estas expresiones endulzaron los oídos de la presidente, Cristina de Kirchner, quien de inmediato citó a Schuster a su despacho para invitarlo a participar de un relanzado Observatorio de la Discriminación en los medios de comunicación, integrado por organismos estatales como el citado COMFER, el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), que preside María José Lubertino y el Consejo de la Mujer. Como tantas otras veces, la primera mandataria se quejó también en esa ocasión de la prensa. «Parece ser que hay una prohibición decretada desde algún lugar de comunicar a los argentinos que las cosas nos van mejor o que también pasan cosas buenas», dijo. En consonancia con esto, un informe, también presentado por el decano Schuster, señalaba que los únicos medios que dieron las buenas noticias que agradan al gobierno fueron «Página/12», C5N y la revista «Veintitrés». En términos de Schuster, tuvieron «actitudes positivas». El informe, presentado como un trabajo de seguimiento de medios en distintos temas realizado desde el área de comunicación del decanato, afirma que los cacerolazos del 26 de marzo pasado no fueron espontáneos, sino que la prensa los presentó arbitrariamente como tales, mientras que la reacción de Luis D'Elía y sus seguidores sí lo fue, pero en este caso los medios la relataron como « armada».

En el seno de la Facultad de Sociales existe un gran descontento con la actitud de Schuster, que dejó a esa institución demasiado « pegada» con el «relato» oficial de aquellos días agitados. Hay, además, duros cuestionamientos a la falta de rigor científico del informe mencionado.

La indignación creció con la noticia del pase de Gustavo Bulla de Sociales al COMFER, que, por un lado, confirma su vocación de policía mediático del oficialismo y, por el otro, reaviva las dudas sobre el grado de espontaneidad en la crítica a los medios por parte de los directivos de esa facultad.

Bulla es, además, un conocido de Gabriel Mariotto quien, en los mismos días del pronunciamiento de Schuster, era nombrado nuevo interventor en el COMFER. Esa relación se tejió durante la gestión de Mariotto como decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora.

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