7 de julio 2008 - 00:00

Demasiado caro por sólo 60 días

Eduardo Fellner mira, quizá sin entender demasiado,cómo dialogan el canciller Jorge Taiana y el ex macristaEduardo Lorenzo Borocotó, uno de los votos que facturóel gobierno.
Eduardo Fellner mira, quizá sin entender demasiado, cómo dialogan el canciller Jorge Taiana y el ex macrista Eduardo Lorenzo Borocotó, uno de los votos que facturó el gobierno.
El gobierno pagó un costo muy caro por conseguir la ratificación en Diputados de la Resolución 125 que estableció las retenciones móviles. Pero ese costo se limitará sólo a la campaña 2007/2008, ya que todas las compensaciones a los pequeños productores que Agustín Rossi ofreció en el recinto de Diputados durante las 17 horas de debate tendrán vigencia por este año. «Va a ser mejor que el mes que viene comencemos a analizar cómo va a funcionar el sistema de retenciones en 2009 porque vamos a tener un incendio», confiaba anoche un integrante del kirchnerismo del Senado.

El problema no es menor: no sólo tendrán vigencia hasta el 31 de octubre de este año las compensaciones a productores de hasta 1.500 toneladas y las especiales para pequeños productores de 300 toneladas, sino también los subsidios para fletes fuera de la región pampeana.

Esa realidad se conoció recién el jueves pasado, cuando las comisiones de Agricultura y Presupuesto y Hacienda emitieron el dictamen que luego llegó al recinto de Diputados. Allí el proyecto oficial tuvo otras modificaciones que Rossi explicó desde su banca en un intento por calmar a los revoltosos de su bloque y seducir a los ex aristas de Eduardo Macaluse o a Claudio Lozano.

  • Costos mayores

  • Con ellos no funcionó finalmente la seducción y el kirchnerismo consiguió aprobar su proyecto con un margen tan estrecho como para no volver a intentarlo.

    Así el gobierno no sólo pagó el costo de conceder más compensaciones,al parecer el flanco que más le preocupó a Néstor Kirchner. En esa pelea hubo otros costos mayores: por ejemplo, el gobierno tuvo que soportar que por primera vez le «contaran las costillas», como se explica en la jerga política, al terminar una votación sobre un tema conflictivo con una diferencia de sólo 7 votos.

    Pero lo que más dolió a la conducción del kirchnerismo es que ninguna de las ofertas que se hicieron a opositores en duda, como Macaluse o Lozano, sirvió para convencerlos.

    Peor fue el caso de Felipe Solá. Rossi considera que el proyecto final que terminó votándose en Diputados incorporó casi todos los planteos que el ex gobernador incluyó en su proyecto alternativo. En especial, la reducción de las retenciones, vía compensaciones, para los pequeños productores de hasta 300 toneladas de soja y girasol a 30%, un nivel inferior inclusive al que tenían antes de la Resolución 125. A pesar de esa concesión, Solá votó en contra del proyecto y ninguno de los que apoyaron su proyecto alternativo se vio seducido por la oferta del kirchnerismo.

    Esa actitud de los opositores y disidentes tiene una sola lectura:ya no es una cuestión de porcentajes de retenciones o nivel de las compensaciones para los productores, sino que ninguno de ellos quiso quedar asociado al gobierno en esta votación. Lo sabían Rossi y la conducción del bloque kirchnerista desde hace una semana: el proyecto del gobierno terminó siendo un símbolo de los males de la obediencia política que exigen los Kirchner independientemente de lo que dijera cada artículo de esa ley.

    El campo no tuvo entonces su última batalla en el tema retenciones, sino la primera de las que vendrán en 2009. Una vez que el Senado ratifique lo que aprobaron los diputados, comenzará la puja por debatir cómo se cobrarán las retenciones en 2009. De acuerdo con la ley que se está sancionando, deberán pagar la totalidad de las retenciones móviles que se fijan en la Resolución 125 sin ninguna compensación posible. Pero el kirchnerismo en Diputados promete otra cosa: «Ahora hay que empezar a pensar en un régimen integral para el sector agropecuario. Tiene que estar listo para 2009. Esto fue sólo para que liquidaran la cosecha 2008», se decía en las oficinas del bloque kirchnerista.

    Por eso ahora el oficialismo se apurará en sancionar el proyecto de Ley de Arrendamientos que impulsa Macaluse, para intentar convencer de ahora en más al ex ARI Auténtico. No es ya una cuestión de calmar al campo: los 253 diputados sentados el sábado pasado y los 129 votos que consiguió el kirchnerismo indican que de ahora en más será muy peligroso bajar a votar cualquier ley que pida el gobierno.

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