26 de junio 2008 - 00:00

Derecho de admisión generó más incidentes

La formalidad de algunos asesores del PJ díscolo se mezcló con el cansancio de los chacareros, que debieron sentarse en el piso por falta de espacio en la sala del Anexo de Diputados.
La formalidad de algunos asesores del PJ díscolo se mezcló con el cansancio de los chacareros, que debieron sentarse en el piso por falta de espacio en la sala del Anexo de Diputados.
El plenario de las comisiones de Agricultura, Ganadería y Presupuesto y Hacienda se convirtió ayer en un pandemonium. Al calor asfixiante y vaho del segundo piso del anexo de Diputados se sumaron empujones, gritos y golpes de puño arrojados al aire por chacareros de Río Negro a los que no se les permitía ingresar a la sala donde estaban los legisladores. Se los «rebotaba» en vallados metálicos como si se tratara del acceso a una discoteca donde se aplicaba el derecho de admisión.

Pese a tratarse de un ámbitopúblico de discusión como el Poder Legislativo, a cuya sede puede ingresar cualquier vecino que quiera presenciar las deliberaciones de sus representantes, llegar hasta la sala 1 del anexo de Diputados fue misión imposible.

Público en general, asesores de diputados, prensa y productores rurales debían superar un exhaustivo control en la planta baja. Pasado ese escollo, en el segundo piso, a la salida del ascensor, había un vallado metálico con tres agentes de seguridad que controlaban la identidad de todo el mundo. Sólo permitían el acceso de prensa acreditada por el Círculo de Cronistas Parlamentarios y apenas un asesor por diputado.

  • Más controles

  • Superado ese primer vallado, donde se apiñaban chacareros de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa-junto a periodistas rebotados y un ejército de asesores que no podía llegar hasta sus jefes, cualquier aventurero deseoso de escuchar qué debatían los representantes del pueblo debía superar otro control, por suerte sin cacheo, en la puerta de la sala 1.

    Después de ese interminable periplo, en el transcurso del cual hubo forcejeos con productores rurales y hasta con fotógrafos, se accedía a una hedionda sala colmada de diputados, intendentes y chacareros semiasfixiados sentados en el piso. Hasta diputados como el kirchnerista Héctor Recalde, acostumbrados al fragor sindical, debían salir al pasillo para tratar de oxigenarse en una atmósfera contaminada.

    «Nosotros no metimos a ninguna barra para que grite en medio de la Comisión y resulta que esto está lleno de gente del campo que no permite el debate libre. No se entiende qué es lo que quieren», se quejó el tucumano oficialista Gerónimo Vargas Aignasse. Todos sudados, la mayoría sin corbata y con las mangas arremangadas, los legisladores se abanicaban con sus carpetas o con lo primero que tenían a mano.

    Los incidentes de ayer obligaron a suspender momentáneamente el plenario de las comisiones de Agricultura y de Presupuesto de Diputados. La UCR, el PRO y la Coalición Cívica les rogaron a los jefes de esas comisiones, el cordobés Alberto Cantero y el santafesino Walter Agosto, mudar el debate a un lugar más amplio.

    Propusieron el Salón Azul del Congreso o el mismísimo recinto, pero el miedo escénico se apoderó del kirchnerismo y tras una hora de deliberaciones nada cambió. El debate de ningún dictamen se reanudó en el mismo e irrespirable escenario.

  • Acusación

    El diputado kirchnerista Edgardo Depetri responsabilizó de los incidentes al titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo de Angeli, y a los productores autoconvocados que « quieren utilizar en el Parlamento la misma violencia que utilizaron en los cortes de ruta».

    Lo único que reclamaban los representantes del campo era poder presenciar los discursos de sus representantes en el Congreso. Una exigencia que pareció demasiado alta para el oficialismo.
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