¿Despedida de Kirchner?

Política

«¿Hasta cuándo te quedas?» «Termino en diciembre, me quedan cuatro meses.» El diálogo fue entre José María Aznar y Néstor Kirchner en la Casa Rosada. El ex presidente del Gobierno español no repreguntó sobre algún proyecto de reelección, pero salió con la idea de que el presidente argentino comienza a celebrar la ceremonia de los adioses. La noticia voló como tromba y la interceptó Kirchner en un acto de campaña en el pueblo bonaerense de Bragado, en donde jugueteó de nuevo con la idea de que el candidato del oficialismo en octubre puede ser pingüino o pingüina. Una rareza de esta cita: le pidieron a Aznar que fuera puntual y Kirchner no lo hizo esperar.

José María Aznar puede haber tenido ayer la primicia que muchos estaban esperando. El ex jefe de Gobierno español preguntó al finalizar el muy cordial encuentro que mantuvo a la mañana con Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno, casi al pasar y coloquialmente: «Hasta cuándo te quedas». El argentino tomó el brazo izquierdo del visitante y, mirándolo a los ojos, contestó: «Termino en diciembre. Me quedan cuatro meses».

El breve diálogo, que no incluyó repreguntas de Aznar para conocer más detalles de la decisión u obtener algún indicio sobre si su sucesora es finalmente Cristina Fernández, cerró el encuentro de ayer, una visita especialmente agradecida por el español, que reconoció la cercanía del patagónico con José Luis Rodríguez Zapatero y consideró el recibimiento como un gesto especial del argentino.

La llegada de ex jefe de Gobierno a la Casa Rosada fue puntual, y a las 9.25 estaba cruzando el Salón de los Bustos, para tomar la escalera que lleva directamente al despacho presidencial.

Curiosamente, fue desde el gobierno argentino que se le pidió al visitante que tenga puntualidad (una virtud que Kirchner expone en pocas oportunidades en sus encuentros con mandatarios y políticos mundiales), por la recargada agenda política que el patagónico tenía ayer.

  • Comitiva

    Aznar llegó acompañado por Alberto Carnero y Miguel Angel Cortés, funcionarios clave del gobierno español para temas de América latina durante los últimos años del Partido Popular (PP) en el poder; y dos personas que en su momento más se habían comunicado con Kirchner en los días en que ambos coincidían en el poder, al comienzo de la gestión del patagónico. Este eligió que lo acompañara el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, con el que antes del encuentro Aznar había coordinado el temario de la reunión.

    Protocolarmente el español visita la Argentina en su calidad de presidente de la Fundación Análisis y Estudios Sociales (FAES), un ámbito donde el capítulo latinoamericano y las ventajas de las inversiones del país europeo en la región tienen un especial interés.

  • Elecciones

    Sin embargo, uno de los primeros temas de diálogo entre ambos fue un análisis cruzado sobre los resultados electorales del domingo en España, donde el Partido Popular (PP) venció por estrecho margen al PSOE de Rodríguez Zapatero. Aznar « interiorizó» a Kirchner sobre los resultados. «Es una regla que el que gana las elecciones locales gana las nacionales», señaló seguro Aznar a la prensa, y le destacó al argentino que «es la primera vez que un gobierno nuevo en el poder convoca a comicios locales y los pierde», algo que el peronista seguramente supo interpretar.

    El español le dejó igualmente la «absoluta tranquilidad» que éstos no afectarán la relación bilateral; «es más, la beneficiarán. España invirtió más con nuestro gobierno que con los socialistas», dijo el visitante.

    Ambos recordaron luego cuando sus gobiernos coincidieron entre 2003 y 2004, hasta la llegada de los socialistas en el poder. Agradeció allí Kirchner la ayuda que en su momento Aznar le dio para abrirle ciertas puertas en Europa, cuando el mandatario argentino generaba más que dudas. Puntualmente, el españolhabía conversado con el británico Tony Blair y el alemán Gerhard Schröder, con el que mantenía sólidos contactos; y consiguió que ambos recibieran al argentino. Luego estos encuentros tuvieron suerte dispar: buena relación con el alemán y frialdad con Blair.

    Diplomáticamente, Aznar y Kirchner evitaron tocar un tema en el que los dos saben están más que alejados: el gobierno venezolano de Hugo Chávez. Debe recordarse aquí que el bolivariano eligió en su momento a Aznar para sus dardos directos, poniéndolo en un podio compartido sólo con su archienemigo George W. Bush. Se sabe, además, que Kirchner es uno de los aliados regionales con que cuenta Chávez, con lo que incluir este tema de conversación en una reunión que se proyectaba más que cordial hubiera sido contraproducente. Así lo pensó el visitante, que evitó totalmente el tema, y sólo opinó luego ante otros funcionarios que entendía la alianza argentina con Venezuela, por cuestiones «estratégicas».

    Su verdadera opinión se conoció luego, cuando a algunos periodistas del lugar dijo que aunque Chávez «fue elegido de manera democrática», luego derivó hacia situaciones «autoritarias y totalitarias».

  • Informe

    El ex mandatario español llegó a la Argentina para presentar en su carácter de presidente de FAES el informe denominado «América latina: una agenda de libertad» a la Fundación Pensar Argentina, en la sede la Universidad Católica Argentina (UCA). En la conferencia que dio ayer, Aznar aprovechó para explayarse en todos los temas que sabe hubieran molestado a Kirchner si los hubiera tocado con crudeza en el encuentro de la mañana. El español dijo directamente que América latina «puede formar parte del mundo del progreso» y recomendó a los países de la región que «estrechen aun más sus lazos con Estados Unidos y Europa». Para Aznar, «la condición occidental de América latina es la premisa básica de este trabajo, que está basado en un dato de la historia y es que la libertad es el motor del progreso». Volvió después a alertar sobre quienes pretenden implantar en la región «el populismo revolucionario, el indigenismo racista y el militarismo nacionalista», además del «socialismo del siglo XXI», en un mensaje directo para Chávez, y se declaró «partidario de que América latina estreche aun más sus lazos con Estados Unidos y Europa».

    Como se ve, toda una teoría diametralmente opuesta a la que Kirchner pregona para su política internacional.
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