30 de mayo 2002 - 00:00

Después del Fondo, CGT pide $ 50 más

«Estamos en las gateras. Se firma con el Fondo Monetario Internacional y diez minutos después lanzamos el aumento de salarios. Algo moderado. Digamos, 50 pesos.» Así explicó anoche a este diario un encumbrado sindicalista de la CGT dialoguista el acuerdo alcanzado por los gremios con el gobierno en materia salarial.

La afirmación del jerarca de la CGT es el corolario de varias gestiones que se realizaron la semana pasada con entidades empresarias. Las mismas desembocarán en las próximas horas en la creación de una pequeña comisión para definir la modalidad del aumento, que en la central obrera se da por seguro. Entre los interlocutores principales se cuentan Rodolfo Daer, Oscar Lescano, Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo. Por el sector empresario están discutiendo Héctor Massuh, Aldo Roggio, Alberto Alvarez Gaiani, Eduardo Eurnekian, Julio Gómez y Norberto Peruzzotti.

Las discusiones pretenden despejar varias incógnitas:

• La primera es, obviamente, la dimensión del aumento. Los gremialistas prefieren no hablar de cifras pero el piso es de $ 50 y apuntan a $ 100.

• El segundo enigma está referido a si la suma será o no remunerativa. Es decir, si se pagará la parte proporcional de cargas sociales por la mejora. Obviamente, los «gordos» pretenden que sea así y los empresarios se niegan a aumentar todavía más los impuestos al trabajo.

• Como lo más probable es que la suma sea no remunerativa, se abre también la discusión acerca del medio de pago: pesos, bonos o tickets.

• Finalmente, existe una polémica sobre la manera de instrumentar el aumento desde el punto de vista jurídico. La suba de salarios supondría un acuerdo en toda la línea de la economía y no recomposiciones por rama, como es costumbre. Por eso en la CGT comenzó a pensarse en una «paritaria nacional», que se explica con un antecedente histórico: «Haríamos algo similar a aquella gran paritaria que convocaron (Juan) Perón y (José Ber) Gelbard en 1974», referían ayer en la CGT.

•Mortificante

Una de las obsesiones de Eduardo Duhalde es no verse acorralado por el discurso que los gremios han administrado con éxito en los últimos tiempos para mortificarlo: la devaluación deterioró el salario real de una manera que jamás se había verificado durante la era Menem ni durante la gestión De la Rúa. Hugo Moyano castiga a diario con ese argumento y Víctor De Gennaro -un sindicalista otrora muy afín al Presidentemachacó ayer con lo mismo (aunque representa a los empleados públicos, que no se verán beneficiados con el aumento que se estudia).

La noche del martes, Duhalde se comunicó con Graciela Camaño para pedirle que acelere los estudios sobre la factibilidad del aumento. La ministra de Trabajo, que viene tratando el problema con Alfredo Atanasof y Roberto Lavagna, remitió los antecedentes pero con una observación inflexible: «Sin acuerdo con el Fondo no podemos comenzar a hablar de salarios».

El jefe de Gabinete y la ministra de Trabajo tuvieron contactos ayer con varios representantes de la CGT «gorda», además de la entrevista con Daer que se produjo en el Ministerio. En todos los casos, los funcionarios plantearon lo mismo: «Si estuvieran tomándoles los sindicatos por la situación salarial, a lo mejor lo consideraríamos. Pero ustedes se comprometieron a esperar y pueden hacerlo. Nada justifica que no acordemos con el Fondo porque los primeros en pagar el pato serían los trabajadores».

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