Desvinculan en Escobar a Patti del secuestro Gerez

Política

Nadie en el círculo íntimo de Luis Gerez vincula la efímera desaparición del albañil con Luis Patti. Ni la fiscal Andrea Palacios ni la familia del militante kirchnerista cuentan con indicios o datos concretos que liguen al ex intendente de Escobar con el secuestro de Gerez.

«No hay nada que ligue el caso de Luis a Patti. Nosotros no tenemos información ni un solo elemento de que haya sido Patti», aseguró ayer a este diario el concejal de Escobar, Hugo Cantero, el primero en tomar contacto con Gerez el viernes tras su liberación.

Aunque desde el gobierno nacional se empeñan en dejar trascender que grupos vinculados al líder del PAUFE, con o sin su consentimiento, estuvieron detrás del secuestro del dirigente de «Pensar Escobar», en esa localidad del norte bonaerense nadie sospecha en serio de Patti. Tanto que cuatro concejales pattistas participaron sin ningún incidente en la marcha que agrupaciones locales y kirchneristas realizaron el viernes para reclamar la aparición de Gerez. El presidente del bloque del PAUFE en el Concejo Deliberante, Máximo Conca, José Rognone, Arturo Capel y Roberto Palau asistieron a la movilización autorizada por la dirigencia de «Pensar Escobar», quienes les dieron garantías de que no habría ningún incidente. También Patti había pedido el esclarecimiento del hecho.

Gerez recibió el año 2007 en San Fernando, en la casa de su esposa, Mirta Parino, y ayer brindó una breve conferencia de prensa, sin preguntas de los reporteros, donde agradeció a los medios y al gobierno por su reaparición.

«Yo sólo sé que me agarraron, pero no sé quiénes me secuestraron. Todavía no alcanzo a entender la magnitud de todo lo que pasó», fue una de las escuetas declaraciones de Gerez tras su liberación. A su vez, uno de sus hijos, José Luis, sostuvo: «No creo que sea gente de la zona, acá nos conocemos todos. Mi papá no pudo identificar ni sus voces».

Alberto Fernández, frente a los micrófonos, también se cuidó de no vincular a Patti con el secuestro. El jefe de Gabinete reconoció que todavía no se cuenta con «datos firmes» sobre la identidad de los captores de Gerez. Casi replicando el discurso que Néstor Kirchner brindó en cadena nacional el viernes pasado, Fernández se limitó a declarar: «No conocemos y hay que identificarlos, buscarlos y someterlos a la Justicia a estos grupos parapoliciales o paramilitares».

Gerez había sido uno de los principales testigos contra Patti, en el proceso que el kirchnerismo le inició en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento de la Cámara baja para impugnar su diploma de diputado por supuesta «inhabilidad moral». El domingo, el albañil y militante kirchneristade 51 años declaró por más de seis horas en la Fiscalía de Escobar, cuando todavía continúan los procedimientos dictados por el Ministerio de Seguridad bonaerense, a cargo de León Arslanian.

Gerez retomó así su testimonio ante la fiscal de la causa, Andrea Palacios, que había sido interrumpido el sábado por recomendación médica, y estuvo acompañado por su esposa, Mirta Praino, el vicejefe de Gabinete bonaerense, Emilio Pérsico y el actor y dirigente político Alberto Fernández de Rosa.

Alberto Fernández también rechazó declaraciones de Patti, quien dijo que el secuestro de Gerez podría tratarse de una «maniobra política». «Nadie puede pensar que esto es una maniobra política del gobierno. Al gobierno no le sirve lo que le pasó a Gerez», sostuvo el funcionario.

Allegados al militante kirchnerista ratificaron que Gerez fue sometido a torturas, simulacros de fusilamiento y que puede reconocer tres voces de sus secuestradores. Casi la misma situación que atravesó cuando dijo haber sido picaneado por Patti en 1972, a quien no pudo ver pero lo habría reconocido por su voz.

Cantero explicó ayer a este diario que Gerez no comió ni bebió agua durante su cautiverio por temor a ser envenenado. Y lo más importante. El concejal de «Pensar Escobar», y amigo íntimo de la víctima con quien ayer compartió cuatro horas de mate y charla, dijo que Gerez le confesó que en algunos momentos de su encierro no estuvo encapuchado y que pudo ver el lugar dónde lo tenían.

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