4 de septiembre 2007 - 00:00

Dibujo oficial: Carrió no suma y "paga" De la Sota

Como ante cada traspié, Néstor Kirchner se escudó ayer en un silencio -ya previsible- sobre los resultados, una derrota y una victoria sospechada, del «superdomingo» que antes de su retiro en El Calafate el fin de semana suponía le podría regalar un «doble festejo».

Un lunes frenético, repleto de audiencias y anuncios -con una agenda que incluyó desde el FMI hasta los policías retirados- fue el telón perfecto que aprovechó la Casa Rosada para despegarse de las elecciones en Córdoba y Santa Fe, como si no hubiese jugado en ellas.

  • Traducción

  • Pero, en privado, la lectura de las votaciones fue asunto obligado para Kirchner y su esposa, además de su habitual escolta, el jefe de Gabinete Alberto Fernández. También, por la tarde, circularon otros dirigentes y ministros por el despacho presidencial.

    La traducción del «superdomingo» se hizo en varios planos que zigzaguean entre los «derrotados», las alianzas figuradas y el golpe que podría significar para el PJ oficial la sucesión de los resultados. A saber:   

  • «La estructura del PJ es poderosísima y muy necesaria, pero ya no alcanza para ganar elecciones.» Esa idea, con la que coqueteó Kirchner al principio de su gobierno, y sobre la que animó la conformación de la archivada transversalidad, había recuperado fuerza con el plan concertador pero empezó a perder presencia con un marcado sesgo de «peronización» que comenzó a observarse en la campaña de Cristina de Kirchner. El derrumbe del PJ en Santa Fe y la arañada supervivencia del peronismo cordobés le sirvieron a Kirchner para volver con la interpretación de que esa estructura, tal como está, «no sirve».   

  • «El gran perdedor de Córdoba fue De la Sota, el jefe de esa estructura, que se cerró sobre sí misma, soberbia y autosuficiente.» Kirchner, olvidando que mandó a su esposa a levantarle el brazo a Juan Schiaretti, trató de hacerle pagar todo el costo de la ajustada victoria del PJ en Córdoba a José Manuel de la Sota, dirigente con el que sólo lo unió la necesidad y que 48 horas antes de la votación se lanzó como posible presidencial para 2011. Sin detenerse en ese detalle, Aníbal Fernández llamó ayer a Schiaretti para felicitarlo. El domingo, el electo había dedicado un triunfo que todavía no era a Juez y Alberto Fernández.

  • Algo similar -menos implacable- vale para Santa Fe, aunque el resultado, más allá de la ficción de los días previos, estaba descontado desde hacía tiempo. Hubo, además, otra mirada: «Ganó Binner pero no le dará el apoyo a Carrió», se contentaron en la Casa Rosada mientras hacen cálculos según los cuales el votante del socialista, en octubre, podría ir mayoritariamente a Cristina de Kirchner. Es decir: según el prisma oficial, ganó una oposición que en octubre no se opondrá a la candidata kirchnerista.

  • Pero la sumatoria de los golpes recibidos por los PJ de Santa Fe y Córdoba tendría un efecto en el corto plazo cuando Kirchner confeccione las boletas y decida, puntualmente en el conurbano, el régimen de listas colectoras. «Hay que abrir, hay que sumar a diferentes sectores», proclaman desde la Casa Rosada, no sin algo de miopía. De hecho, Kirchner insistiría con su proyecto de dedicarse, una vez que deje el gobierno, a ordenar el PJ, para lo que convocaría a dirigentes como Jorge Obeid y Eduardo Fellner, entre otros. Lo que nadie sabe todavía es qué tipo de PJ querrá poner en funciones el santacruceño. El mismo lo admite: el actual no sirve. ¿Es posible otro?

    P.I.
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