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23 de mayo 2006 - 00:00

Diputados con nuevo aire: ¿sube Rossi, baja Bancalari?

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La Casa Rosada está dispuesta, por primera vez, a frenar las pretensiones de José María Díaz Bancalari de volver a presidir el bloque oficialista -puesto que dejó cuando acompañó a regañadientes a Chiche Duhalde en la fórmula- y apuntalar en su puesto al santafesino Agustín Rossi. Para esa tarea, Néstor Kirchner comenzará a tener reuniones con diputados de su propio bloque que protestan por la falta de atención desde el Ejecutivo. No habrá asados en la Residencia de Olivos como en otras épocas -no es el estilo del matrimonio presidencial, más dado al menú frugal de yogures y pollo hervido y sin piel-, pero sí encuentros y una agenda más abierta en las oficinas de Alberto Fernández.

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No sólo con eso ratificarán la imagen de Rossi. Para los primeros días de junio, preparan un acto en Santa Fe donde se presentará al actual presidente de la bancada del Frente para la Victoria como el hombre del Presidente en la provincia, una suerte de preparación para el lanzamiento de su candidatura a gobernador.

  • Historia inverosímil

  • Para cualquier recién llegado, la historia entre Díaz Bancalari y el gobierno puede sonar inverosímil. Bancalari llegó a la conducción del bloque PJ como duhaldista acérrimo; se mantuvo en el cargo después de las elecciones; ganó luego la confianza de los Kirchner que lo privilegiaron incluso por sobre los suyos; debió después obedecer a su jefe original y partir al exilio del poder de la mano de Chiche en las elecciones para senador; vuelve entonces a Diputados derrotado a presidir el bloque duhaldista -el mismo que transmuta y se parte entre otras cosas por la pasión neokirchnerista de Díaz Bancalari- y de ahí inicia el camino para volver a presidir la bancada oficial.

    En medio de ese camino, Kirchner decide nombrar a Rossi jefe de la bancada rompiendo todas las tradiciones parlamentarias como la que indica que no se nomina a un reciénllegado para presidir un bloque.

    Rossi desde entonces debió lidiar con el arrepentimiento de Díaz Bancalari por su escapada junto a Chiche abandonando la confianza presidencial. De hecho, la fuerza de Bancalari para pretender volver a la conducción del ahora bloque del Frente para la Victoria no provenía de los 20 diputados que controla -el resto se fue al Justicialismo Nacional en parte por sus actitudes oficialistas- sino por el sol que lo iluminaba desde la Casa Rosada.

    Nadie olvida que Bancalari se hizo un asiduo de las comitivas presidenciales al exterior antes de su traspié con el duhaldismo y aun después. La confianza que le tuvo Kirchner en inicio parecía haber vuelto, junto con su buena relación con el entorno presidencial. En los últimos viajes era él quien acompañó al Presidente en lugar de Rossi, alimentando las expectativas de un ascenso desde ese bloque satélite del neokirchnerismo que es hoy el Peronismo Federal -una suerte de purgatorio sin fecha final por los pecados cometidos en el duhaldismo-, a volver a jugar en primera en el Frente para la Victoria.

    Pero ahora todo ese acercamiento parece estar desapareciendo. En primer lugar, el gobierno está siguiendo muy de cerca el comportamiento no sólo de Díaz Bancalari, sino del resto del Peronismo Federal para evaluar si realmente reúnen las condiciones para abrirles la puerta del cielo kirchnerista. Algunos datos recientes no los ayudan. Por ejemplo, se sabe que Graciela Camaño no concurrió a la sesión donde el kirchnerismo removió de su cargo a María de Carmen Alarcón. Dicen con malicia en el Justicialismo Nacional que fue por no estar presente en la ejecución política de la santafesina de quien es amiga.

  • Dato crucial

    Para el gobierno, ese dato es crucial: Camaño tiene tanto poder dentro del Justicialismo Nacional como el propio Díaz Bancalari, de hecho negocia mucho mejor que él, por lo que es la mejor vara para medir lealtades.

    Hoy será otro día clave para las sospechas del gobierno sobre Bancalari. El kirchnerismo estará más que atento en el recinto a la hora de votar el dictamen que ordena no incorporar a Luis Patti a la Cámara sobre la posición que tomarán los diputados de Bancalari. Ellos esperan encontrar en esa votación más de una sorpresa.

    Mientras tanto, algunas cosas sucedieron en el universo de Rossi. Desde que ingresó en la Cámara con el solo antecedente legislativo de haber sido presidente del bloque de concejales de Rosario, le pudo demostrar a Kirchner que, aunque a veces fuera casi a los cachetazos, consigue sacar las leyes que pretende el Ejecutivo.

    Teniendo en cuenta el carácter políticamente indigerible de muchas de esas normas, el esfuerzo vale.

    En una estructura irracionalmente vertical como es el kirchnerismo, Rossi asume también el costo político de toda movida en el recinto, como lo hizo en la última sesión con la remoción de Alarcón. A Kirchner, y también a Alberto Fernández, ese tipo de actitudes no sólo les gustan sino que configuran el perfil del legislador perfecto que buscan.

    Por eso desde esta semana comenzarán a mostrar algunas actitudes para apuntalar la imagen de Rossi. Kirchner está dispuesto, incluso, a ceder algo en su reticencia a recibir diputados -recordemos que este Presidente inauguró su gestión diciendo que no recibía legisladores porque no hablaba con corporaciones-, en pequeños grupos acompañados por Rossi.

    Son los mismos, sabe el Presidente, que no aceptarían ver a Díaz Bancalari como presidente del Frente para la Victoria, a quien siguen considerando un ex duhaldista dispuesto a todo por seguir viajando en el Tango 01.
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