Diputados y senadores del Partido Justicialista se han trabado en una curiosa puja: demostrar cuál de los dos bloques es más kirchnerista. El método de selección de los ministros de la Corte Suprema -una de las obsesiones del oficialismo, previa "limpieza" de la denominada "mayoría automática"- desató una cinchada entre ambas alas del Congreso. Los peronistas de la Cámara baja trataron de quedar bien con Néstor Kirchner y anunciaron que comenzarán a debatir mecanismos para hacer más transparente la elección de los futuros jueces. La noticia cayó como un balde de agua fría en el Senado, donde reivindicaron la facultad que la Constitución confiere en exclusiva al cuerpo para convalidar a los magistrados propuestos por el Ejecutivo para el alto tribunal. En tanto hoy, en otro capítulo de esa batalla bicameral, el Senado intentará demostrar su eficacia y dará luz verde para que mañana mismo y en tiempo récord se sancione la iniciativa para autorizar al Presidente a intervenir el PAMI.
Por supuesto, se trata de una cuestión que deriva en centimetraje en medios escritos y segundaje en radio y televisión, y con buena acogida de la opinión pública.
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