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6 de diciembre 2007 - 00:00

Discuten militares fondos para fuerza con chilenos

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La fuerza Binacional Cruz del Sur cumplió un año de funciones en el país y ahora el comando se traslada a Santiago, Chile. En febrero próximo el estado mayor de la fuerza Cruz del Sur en Santiago se integrará con los siguientes uniformados criollos: coronel Carlos Pérez Aquino, teniente coroneles Jorge Ferrante y Oscar Fernández, vicecomodoro Walter Brunello, capitanes de fragata, Julio Eiff y Alejandro García.

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Esta unidad combinada compuesta por uniformados de la Argentina y Chile se diseñó con el propósito de atender solicitudes de la ONU en misiones de paz. Ahora corresponde al Ministerio de Defensa gestionar una partida de 117 millones de pesos para su funcionamiento que comenzará -según los planes militares- a mediados de junio de 2008. Esta partida no está incluida en la ley de Presupuesto sancionada en la semana. Para esa fecha el alto mando combinado estima haber alcanzado el perfil de la fuerza, la composición y el adiestramiento adecuado con miras a satisfacer posibles requerimientos de las Naciones Unidas. No se dice en voz alta ni se hará público pero en los análisis prospectivos sobre escenarios de empleo, siempre está latente el riesgo de conflictos regionales ( ¿Bolivia?, ¿Venezuela?, ¿Colombia?) derivados de la puja energética o quiebres del sistema democrático. Y con ellos la necesidad de pacificar.

La experiencia de Haití donde Brasil, Chile y la Argentina lideraron la formación de la misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah) para recuperar la institucionalidad del país caribeño, es el espejo donde se mira el futuro de la fuerza «Cruz del Sur». Esta fuerza contará con un total de 1.000 hombres distribuidos en dos batallones (uno de cada país), una compañía de comando y servicios, un componente aéreo (4 helicópteros por país) más una unidad de apoyo logístico. Ya en la etapa de los papeles apareció el primer talón de Aquiles para los uniformados criollos: la escasez de helicópteros y la debilidad de la cadena de sostén logístico para esos aparatos. La Fuerza Aérea se anotó con dos Bell 212 mientras que el Ejército aportaría otros dos Super Puma, todos al límite de su capacidad operativa. Ayer el brigadier general Jorge Chevalier, jefe del Estado Mayor Conjunto, responsable operativo de la Cruz del Sur, condecoró a los tres oficiales trasandinos que prestaron servicio durante 2007 y dejan paso a la nueva conducción de argentinos.

Los premiados con la «Orden de los Servicios Distinguidos» son: el coronel Ian Edward Mac-Kinnon del Ejército de Chile, el capitán de fragata Francisco Espic de la Armada y el comandante de grupo Enrique Helfmann de la Fuerza Aérea trasandina.

Asistieron a la ceremonia el Secretario de Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, Waldo Forti; el Secretario de Asuntos Internacionales de la Defensa, José María Vásquez Ocampo; el jefe del Comando Operacional Conjunto del EMCO, general Daniel Camponovo; el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Jorge Godoy; y el sub-jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier Alberto Maggi. Fue llamativa la ausencia del titular del Ejército, Roberto Bendini, quien tiene sus oficinas a pocos pisos del lugar donde se llevó a cabo la distinción. Ausencia que en corrillos del cóctel a los homenajeados se atribuyó al conflicto silente entre Bendini y la jefa castrense por la presunta conspiración que Garré enrostró al jefe de inteligencia, general Osvaldo Montero para removerla del cargo de ministra.

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