Disidentes fantasean ahora con congreso PJ "paralelo"

Política

El peronismo anti-K programa para el 30 de junio un congreso autoconvocado del PJ nacional. Un abanico diverso de sectores teje esa cumbre paralela que tiene, además de fecha, lugar y temario: se hará en San Luis para pedir internas o neolemas en el justicialismo.

El gobernador Alberto Rodríguez Saá será el anfitrión del encuentro en el que, con estimaciones escritas en el aire, los sectores críticos de la Casa Rosada planean sumar un porcentaje suficiente de «congresales» como para sesionar a pesar de la intervención judicial.

Montados en la estruendosa victoria de Mauricio Macri en la Capital, que presumen se replicará en el ballottage, caciques y caciquejos peronistas de todo el país preparan esa asamblea autoconvocada que pretenden que conduzca Eduardo Camaño, presidente del congreso del PJ.

Como se sabe, desde setiembre de 2004, el PJ hiberna bajo el control de la jueza María Servini de Cubría, quien designó como interventora Ramón Ruiz. Con cuentagotas avanzó el proceso de normalización partidario que reclama el peronismo enfrentado a Kirchner.

  • Señal

    En tanto, la Casa Rosada no ha hecho ningún intento por reactivar el PJ. La última señal, que dirigentes creyeron leer entre los mensajes cifrados de Kirchner, sugiere que en caso de no repetir como presidente, el patagónico se pondría al frente del partido.

    Los grupos críticos, en cambio, han saturado el despacho de Servini con presentaciones. Hubo, incluso, una denuncia de Adolfo Rodríguez Saá ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). Esa acción alteró el ánimo de la jueza Servini.

    Como en cada avanzada del PJ anti-K, nunca está del todo claro quién será de la partida y quién no. En principio, se alinean Peronismo de Pie (PdP), de Ramón Puerta, el PJ macrista, los Rodríguez Saá, Eduardo Menem y Francisco de Narváez. Esperan, también,a la rama PJ del lavagnismo que encarnan Camaño y Jorge Sarghini. Se reserva, además, un casillero para el aporte que podría hacer Jorge Sobisch.

    A su vez, en los cálculos de los organizadores, computan, además, presencias de Santa Fe y de Córdoba, provincias que, detrás -lejos- de Buenos Aires, acumulan la mayor cantidad de afiliados y, por lo tanto, de congresales cuya cifra es motivo, hace años, de debates existenciales.

    Con número o sin él, la pretensión es montar una escena donde, como a fin del año pasado en Los Dos Chinos, el peronismo anti-K, aparezca unido y en carrera contra Kirchner.

  • Temario

    Con ese fin, aunque siempre hay ruido por celos y viejas inquinas, aparece un temario uniforme sobre el que los disidentes estarían de acuerdo. A saber:

  • Plantear de manera al menos simbólica la pretensión de presentar candidatos propios del peronismo. Es decir: «No escudados o escondidos», ejemplificó un armador, «en el Frente para la Victoria». Aunque parece difícil la posibilidad de que junten el número para realizar un congreso autoconvocado, el dato político -especulan- será la convocatoria a sectores del peronismo enfrentados a Kirchner.

  • Como parte de aquel plan, la intención de los díscolos es reclamar -una vez más- la realización de internas abiertas para elegir cargos electivos no sólo autoridades partidarias como, en su momento, hizo Ruiz. Ese planteo, a modo de queja, avanza en la Justicia local y llegó hasta la CIDH.

  • Al mismo tiempo, sobre la presunción de que no hay tiempo suficiente para poner en marcha un cronograma electoral para hacer primarias, también se maneja la alternativa de insistir con que la Justicia autorice, como en la presidencial de 2003, un sistema de pseudolemas para que más de un candidato del PJ pueda competir por «fuera» del partido sin que eso implique, en el futuro, ser sancionado.
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