El gobernador Solá con el familiar que le reclamó justicia (arriba). A la salida del velatorio de uno de los oficiales acribillados en La Plata (abajo).
En medio de un clima de tensión y dramatismo, los tres policías asesinados en La Plata fueron velados e inhumados ayer. El gobernador Felipe Solá se presentó ante los familiares de las víctimas, les prometió "encontrar" a los culpables y habló de un posible móvil político de los crímenes aunque aclaró que "hay que comprobarlo".
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"Le prometo que los vamos a encontrar", le dijo Solá a un tío de una de las víctimas que se le acercó llorando y gritando para reclamar el esclarecimiento de los crímenes.
Al retirarse de una sala platense donde eran velados dos de los policías, Solá aseguró que con el asesinato de los agentes se quiso "dañar" a su gobierno y se refirió a un "mensaje mafioso".
El gobernador dijo de todos modos que se debe "comprobar" esa hipótesis y reconoció que "nunca se esperó" un ataque en la dependencia del Ministerio de Seguridad donde se registraron los asesinatos.
Luego, los restos del oficial Alejandro Rubén Vatalaro, de 27 años, fueron inhumados en el cementerio de La Plata, en medio de escenas de dolor e indignación.
En tanto, los restos del oficial Ricardo Torres Barbosa, quien fue velado junto a Vatalaro, fueron cremados.
A su vez, el sargento Pedro Díaz fue velado en la Catedral de La Plata y se le dio sepultura en el cementerio de Berisso.
El gobernador Solá llegó pasadas las 7:00 a la sala velatoria de la calle 53 entre 18 y 19 y permaneció allí más de una hora.
Cuando ofrecía una improvisada conferencia de prensa al retirarse del lugar, uno de los familiares de las víctimas se acercó para increparlo.
Llorando y gritando, y en medio de aplausos de protesta del resto de los familiares de las víctimas, el hombre le preguntó al mandatario "dónde empiezan nuestros derechos" y le pidió: "hagameló revivir y yo le voy a creer cualquier cosa".
El momento fue muy tenso, pero el clima cambió cuando el tío de uno de los jóvenes oficiales asesinados comenzó a llorar en el hombro de Solá y ambos se tomaron de la mano.
El gobernador le dio su promesa de que su gestión va a "encontrar" a los autores de los crímenes.
Dijo, además, que era su "obligación como gobernador" estar en ese lugar.
En tanto, familiares y amigos de las víctimas aplaudían como signo de protesta y Solá consideró que no estaban dadas las "condiciones" para ofrecer una conferencia de prensa en el lugar.
El gobernador expresó su "dolor terrible" y calificó de "vil" el episodio, al tiempo que consideró que los familiares de las víctimas manifestaron su descontento porque están "doloridos y con razón".
El viernes, el presidente de la Nación Néstor Kirchner había vinculado el asesinato de los policías en una planta transmisora de la seguridad provincial con la proximidad de las elecciones, atribuyendo el hecho con "un ajuste de cuentas, un accionar mafioso" o como respuesta a la política de derechos humanos.
Por otra parte, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, estuvo en horas de la madrugada en el velatorio de los dos jóvenes oficiales.
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