30 de abril 2003 - 00:00

Duhalde aconseja no aceptar debate

Eduardo Duhalde comenzó a definir ayer, con Néstor Kirchner ausente aún en Santa Cruz, el perfil de la campaña electoral que el santacruceño desarrollará hasta el 18 de mayo, cuando deba enfrentar a Carlos Menem en el ballottage. En Olivos, durante una reunión con gobernadores y caciques bonaerenses, el Presidente perfiló las líneas centrales de la estrategia proselitista: la consigna principal es que su candidato evite el debate con Menem. Admite públicamente así Duhalde que su candidato no está en condiciones, en propuestas ni en carisma, de confrontar con el ex presidente. El argumento oficial de los duhaldistas es que, tácticamente, a Kirchner no le conviene el debate. De todos modos, en el comando del santacruceño dicen que su jefe está dispuesto a debatir. ¿Lo dejará Duhalde, que fue el artífice de su ingreso en el ballottage? Ayer, el Presidente dejó en claro cuál es su postura al respecto: no quiere ver a su delfín en un cara a cara con Menem. Ayer, el riojano propuso un debate entre los candidatos y los equipos de cada uno, una especie de duelo entre los eventuales gabinetes. Busca con eso desnudar las notorias falencias de su contrincante. En tanto, siguen las gestiones para pactar apoyos de cara al ballottage. Hoy, el ex presidente viajará a San Luis a acordar el respaldo de Adolfo Rodríguez Saá. En Olivos, Kirchner se encontrará con Duhalde por primera vez luego de la elección del domingo. Discutirán mano a mano la letra fina de una campaña que no tendrá actos públicos y se asentará en la TV. Hasta anoche, Kirchner estuvo aislado en Santa Cruz y recién hoy desembarcará en Capital Federal.

Sin Néstor Kirchner -que espera en el Sur haciendo la plancha-, Eduardo Duhalde empezó a bosquejar ayer el estilo y rumbo de la campaña electoral de su candidato hacia el ballottage. Con coroneles provinciales y amigos bonaerenses, el Presidente definió qué hará y qué dejará de hacer Kirchner hasta el 18 de mayo.

Entre los suyos, Duhalde perfiló las matrices de los próximos días del santacruceño: dejará de lado los actos masivos y públicos, potenciará las citas con organizaciones intermedias -mirando a la clase media- y reforzará su estadía en TV, tanto vía spots publicitarios como con entrevistas.

Pero, según dos asistentes al encuentro, el dato relevante de la estrategia fue la sugerencia presidencial de que Kirchner rehúse debatir con Carlos Menem. «El que va ganando no debate» arguyó un peronista y recordó que Fernando de la Rúa, en 1999, esquivó confrontar con Duhalde. Para los presentes, parece más una intención de eludir a Menem en una polémica.

• Voluntad

Pero anoche, más cauto, un ladero del santacruceño aseguró que la voluntad del candidato es debatir y aseguran que «es Menem y no Kirchner quien escapa» a esa confrontación pública.

Ese ítem, y el rubro campaña en general, se rediscutirá hoy luego de que -si el mal clima no aísla nuevamente al candidato en Santa Cruz- Kirchner se trepe a un avión para viajar hacia Capital Federal a encontrarse con Duhalde, por primera vez luego de la elección del domingo.

Ayer, un elenco de gobernadores y vices fieles al sureño anotó, en Olivos, la receta presidencial. Escucharon el jujeño
Eduardo Fellner - ufano por la victoria en su provincia-, el misionero Carlos Rovira, el vice fueguino Daniel Gallo y su par correntino, Eduardo Galantini.

También, por comodidad,
Duhalde se rodeó de bonaerenses: los senadores Antonio Cafiero y Mabel Müller, y el diputado José María Díaz Bancalari. La ronda de cófrades se completó con el ministro del Interior, Jorge Matzkin, y los senadores Miguel Pichetto y José Luis Gioja.

De arranque,
Duhalde repartió felicitaciones. Bondadoso, no se detuvo en los datos finos.

«Este triunfo se logró por el trabajo de todos»,
se permitió un elogio global el Presidente, pero, rápido, retomó la línea de la moderación: «Igual todavía falta, así que hay que jugar más fuerte y con más compromiso».

Uno de los presentes tradujo la definición presidencial.
«Duhalde nos pidió y todos coincidimos en eso, que no nos invada el triunfalismo, que no creamos que la elección ya está ganada», contó el dirigente que luego de festejar en su territorio ayer desembarcó en Olivos.

• Orden

La orden es sencilla: Kirchner, según se evaluó, debe fortalecer su actividad en Santa Fe y Córdoba, donde su performance fue muy baja, y consolidar su éxito en Buenos Aires. Esa es la grilla prioritaria. A esas zonas irá la vanguardia kirchnerista, los «Jóvenes K», a buscar votos para su jefe.

En otro tramo,
Duhalde escuchó una advertencia: «Menem está operando para que la gente no vaya a votar. A él le conviene eso, y a nosotros, que se mantenga el nivel de asistencia del domingo» que rondó 80 por ciento del padrón, con picos inéditos en algunas provincias.

Fueron ésas, al margen de la referencia sobre cómo será el perfil de campaña de
Kirchner antes del ballottage, las únicas citas partidarias del encuentro. Después, Duhalde se abocó a lo formal: hasta hizo una pausa para hablar por teléfono con Carlos Reutemann por las inundaciones en Santa Fe.

Lo demás fue ablande para coordinar la transición. Por eso, estaban en la mesa
Gioja, Pichetto y Díaz Bancalari, quienes, junto a Eduardo Camaño, serán los encargados de aceitar en el Congreso el compromiso de gobernabilidad que propone Duhalde para los primeros seis meses del próximo presidente.

El viernes pasado,
Duhalde anunció esa convocatoria que considera clave porque quien asuma el 25 de mayo lo hará con un Parlamento fracturado, cuya integración es atemporal al mandato presidencial. Un complejo Congreso heredado.

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