8 de octubre 2009 - 13:38

Duhalde cargó duro contra el Gobierno y denunció que lo espían

El ex presidente Eduardo Duhalde reiteró en Córdoba que no descarta competir como candidato presidencial en 2011, aunque aclaró que su "máxima aspiración no es ocupar un cargo".

Acompañado por el diputado electo por el radicalismo Ricardo Alfonsín, afirmó que "no hay ningún riesgo de gobernabilidad" tras el recambio legislativo en el Congreso, aunque advirtió que "hay que ponerle serenidad" a la "crispación que se da en la calle".

"No tengo pretensiones personales, que se entienda la necesidad imperiosa de lograr acuerdos de Estado. Esta crispación que se da en la calle, esta violencia hay que ponerle serenidad. Y los que creemos esto se dice que lo hacemos con intereses subalternos, para nada", señaló en conferencia de prensa.

Duhalde sostuvo que "hay una enorme fertilidad en la Argentina para tener acuerdos" y dijo que "Argentina necesita imperiosamente, como el aire que respiramos, políticas de conjunto, de Estado".

En un evento organizado por el Movimiento Productivo Argentino (MPA) el ex mandatario evitó en reiteradas oportunidades responder sobre cuestiones partidarias y electorales aunque no descartó una eventual postulación presidencial.

"No voy a cambiar mis declaraciones en una semana. No descarto nada", sostuvo el referente del peronismo disidente, quien señaló a otros posibles referentes para sumarse a la contienda.

Entre los justicialistas disidentes con posibilidades presidenciales mencionó a los gobernadores de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, y de Chubut, Mario Das Neves", a los que calificó de "muy buenos".

También reiteró su predilección por el senador santafesino Carlos Reutemann y su ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

Pero no se privó de señalar a sus "tres preferidos" de la oposición para la elección de 2011: "(Julio) Cobos, (Hermes) Binner y (Elisa) Carrió", los principales dirigentes del Acuerdo Cívico y Social.

También se quejó por la construcción del concertación de partidos y reclamó el retorno del bipartidismo al país, con la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista como las máximas ofertas electorales.

"Después de una depresión económica, todas las instituciones sufren mucho, y es hora que todos los dirigentes se realineen en sus elecciones partidarias", enfatizó.

Además, dijo que "sufren la misma extorsión los gobernadores e intendentes" por parte de la Casa Rosada y dijo que "sólo dos fuerzas políticas estructurales" están en condiciones de superar ese conflicto.

"Son construcciones culturales donde se mezclan cosas muy complejas. Nuestro país es bipartidista. El error ha sido mezclarse porque es nocivo para el funcionamiento de la democracia hacer fusiones de estos dos partidos", subrayó.

"Yo me fui cumpliendo con el compromiso de no participar en la presidencial de 2003 y con una expectativa enorme de que algo que aparecía como nuevo iba a continuar con una acción clara", sostuvo Duhalde, como argumento de su retorno al terreno electoral.

Sin embargo, advirtió que "igual que en 2002, la gente quiere nuevos dirigentes" y sostuvo que "en el peronismo hay muchos dirigentes, algunos más nuevos, como los gobernadores de Salta, Chubut, San Juan, Tucumán".

Duhalde denunció que junto a su esposa Hilda "Chiche" Duhalde es blanco de espionaje y responsabilizó al kirchnerismo al asegurar que hay "un Estado policíaco".

Si bien dijo que no tiene pruebas sobre la denuncia especificó que esa situación la hizo "llegar al Gobierno" nacional.

"Hay un estado policíaco, los empresarios tienen miedo que los escuchen, a nosotros nos escuchan", dijo el ex primer mandatario, en una conferencia de prensa en Córdoba.

Además, detalló: "En el caso de mi esposa una periodista la llamó y le preguntó, tu contraseña es tal, bueno, estás en la lista de los que están controlando."

El ex primer mandatario dijo ser víctima de "espionaje" y de "escuchas telefónicas", y señaló que con "este gobierno" se hizo común el espionaje.

Además, ironizó al recomendar la película "La vida de los otros", en la que se relata la historia de un agente del servicio secreto de la Alemania del Este, a cargo de las escuchas telefónicas de un escritor y su pareja.

"Son temas que no hacen al funcionamiento institucional y democrático. Le hice llegar al gobierno esta situación, no tengo ninguna prueba y no me gusta hacer denuncias mediáticas", añadió.

Precisó que no encontraron "ningún micrófono oculto" y descartó que haya tomado recaudos especiales para cuidar por su seguridad personal y de su familia al sostener que no cree "que legue a tanto la cosa".

No obstante, dijo: "Estamos controlados desde todos lados" y señaló que "no sé qué persona del servicio de inteligencia nos envía un mail que dice `tu contraseña es María Ester` como el nombre de mi madre".

Dejá tu comentario

Te puede interesar