Duhalde, forzado a responder el desafío
-
Paro de colectivos: el Gobierno recibió a las cámaras y el sector define los próximos pasos
-
CABA avanza en la licitación para construir estacionamientos debajo de plazas y parques
• Argumento
Cuando esos gobernadores, liderados por José Manuel de la Sota, le recriminaron que los arrastraba a un congreso por ambición de poder, transó en cederle la conducción partidaria a la liga de mandatarios provinciales. «No me interesa el partido, porque no me interesa el poder - repitió-. Lo único que quiero en la vida es frenar la menemización del peronismo. Por eso quiero precisamente que sean los gobernadores los que conduzcan el PJ.»
Con ese argumento logró que el Congreso se hiciera y que saliera ese pergeño que ahora divide al PJ: la comisión de acción política del Congreso la integran ficticiamente 14 gobernadores que deben reemplazar el poder de Menem, pero que nunca lo ejercerán.
Esta división judicial del partido recuerda las peleas más viejas del peronismo, cuando los congresos de Río Hondo (renovación) y del teatro Odeón (herminismo) terminaron forzando un pacto político en el congreso de La Pampa que permitió superar una guerra de apoderados.
El lanzamiento de Menem a la presidencia de la Nación precipita otros enigmas. Hoy Ruckauf parece lanzado a recomponer las relaciones con el riojano, aunque en el camino de la vuelta deba echar el lastre de compañía intolerables para Menem, como la del secretario Esteban Caselli. Si esa marcha prospera, también lo hará el proyecto de repetir en la gobernación en 2003. Eso desplaza las intenciones de Duhalde de ser gobernador y nadie cree que éste quiera eternizarse como senador (y menos Antonio Cafiero como suplente en el banco).
Los signos de ese acercamiento son claros. Más oscuro parece el rumbo que tomará otro presidenciable, De la Sota, que enfrenta problemas serios de gestión y que esta semana ganará un competidor para su reelección en la gobernación de Córdoba, su antecesor radical Ramón Mestre. El libreto más viejo de De la Sota decía que trabajaría en la interna dentro de la estela de Menem y que sólo sería candidato si el riojano no llegaba. ¿Admitirá ahora este plan B con las tribulaciones que le brinda su trabajo en Córdoba?
El gesto de anoche de Menem también desafía a esa esfinge enigmática que es Carlos Reutemann, que hasta ahora ha prometido que quiere competir por la presidencia de la Nación. En la última cumbre de gobernadores previo al congreso de Lanús, el «Lole» santafesino se dedicó a actualizar su agenda de teléfonos. Uno de los presentes le puso reparos: «¿Para qué querés teléfonos si después no respondés a los llamados?». Reutemann contestó: «No, ahora cambié porque quiero jugar en serio».




Dejá tu comentario