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"Es una guerra injusta, una derrota de la humanidad. Le pedimos a Dios que termine lo más rápido posible y que sea ínfima la cantidad de víctimas inocentes en el conflicto", manifestó el mandatario, parafraseando al Papa Juan Pablo II.
El Presidente lamentó "los últimos acontecimientos en Bagdad", en alusión a los ataques que desde el miércoles realizan las tropas de Estados Unidos y Gran Bretaña en territorio iraní.
"En Bagdad hay más de un millón y medio de mujeres y niños inocentes que pueden pagar con sus vidas la decisión de los políticos", enfatizó.
Duhalde destacó que, en general, "siempre las guerras son injustas", pero, en particular, "había otros modos para desarmar a (Saddam) Husseim".
El jefe del Estado realizó estas declaraciones al inaugurar un edificio de la Anses del partido bonaerense de Malvinas Argentinas.
"Vengo con la tristeza que debemos tener la mayoría de los argentinos, por los acontecimientos que están ocurriendo en Bagdad. Es una guerra injusta, una derrota de la humanidad", sentenció.
"Hoy pedimos a Dios que (la guerra) termine lo antes posible y que sea ínfima la cantidad de víctimas inocentes en el conflicto", señaló.
Duhalde confirmó que "seguramente" hablará con el Papa sobre la guerra, durante su visita al Vaticano prevista para la primera semana de abril.
El mandatario hizo hincapié en la ayuda humanitaria que Argentina brindará en el marco de la ONU para aquellas personas que abandonan Irak huyendo de la guerra.
"En este momento, más de 400 mil personas están en la frontera (iraquí) y Argentina va a colaborar con los medios que disponga, porque las acciones humanitarias son indispensables ahora", afirmó.
Descartó, además, descartó represalias económicas contra Argentina y expresó su disidencia con aquellos que sobre el tema "hacen especulaciones como si fuera un negocio".
"Estas cosas no pueden ser negocio: están en juego vidas humanas", se quejó.
Duhalde intentó llevar conformidad a los sectores temerosos de alguna venganza económica, particularmente por parte de Estados Unidos, al rechazar que las exportaciones puedan verse perjudicadas.
"Argentina no perderá esa oportunidad, porque los granos se venden en cualquier parte del mundo, si no los compran unos, los compran otros", indicó.
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