1 de abril 2005 - 00:00

Duhalde insiste en que Cristina no va

Cristina de Kirchner hizo ayer su primera aparición desde que se instaló su candidatura a senadora nacional por Buenos Aires. Fue en el seminario Marca País en el predio de la Rural, acto al que ingresó rodeada de su guardia de corps.
Cristina de Kirchner hizo ayer su primera aparición desde que se instaló su candidatura a senadora nacional por Buenos Aires. Fue en el seminario Marca País en el predio de la Rural, acto al que ingresó rodeada de su guardia de corps.
Inquieto, Eduardo Duhalde transita entre el San Juan Tennis Club y su casa de Lomas, con paradas en las oficinas de su esposa sobre Irigoyen para, cada tanto, desembocar en la quinta Las Casuarinas, de San Vicente.

Cambian el entorno y los oidores, pero el libreto que relata el ex presidente es lineal. Y, cierto o no, resulta un sedante para su tropa, que le tira la manga cuando aturden las versiones sobre un pacto Kirchner-Solá y/o un aterrizaje unilateral de la primera dama en LA comarca.

El salmo que recita Duhalde consta de dos ítem:

1-
La senadora Cristina Fernández no será candidata en la provincia, por lo que postulará a Chiche.

2-
Para definir las listas del PJ bonaerense, Néstor Kirchner negociará con él, no con Felipe Solá.

Ayer, esas prosas las escucharon los senadores provinciales del peronismo, « charteados» desde La Plata por la vice Graciela Giannettasio hacia San Vicente, continente que dominan Antonio Arcuri y su esposa Brígida Malacrida. La segunda función, fue por la tarde ante la mesa chica duhaldista.

En ambas charlas, Duhalde se prestó al interrogatorio de sus visitantes.

-¿Cristina va a ser candidata o no?, le preguntó una de las damas presentes, siempre más viscerales, sobre todo cuando algo refiere a su jefa, Chiche.

- Cuando hablé con el Flaco, me dijo que no iba a hacer jugar a Cristina acá, que en todo caso la ponía como candidata en Capital.


No aclaró de cuándo databa la charla, cuyo contenido ahora parece anacrónico. Pero bastó para que los legisladores vuelvan livianos a La Plata.

• Mensajero

La otra duda fue sobre cómo se resolverá el trato -o destrato-con Kirchner. En ese punto fue más esquivo: «No hablé con él pero hablo con alguien muy cercano a él que me dice que arreglan con nosotros». No necesitó aclarar que ese alguien es Alberto Fernández.

Cerró el ping pong. De ahí, saltó a otra obsesión: las internas partidarias y el debate leguleyo sobre cuándo deben convocarse y realizarse las primarias. En esto, como en todo, tiene desacoples con
Solá: Duhalde dice que deben ser en junio; Solá las ubica incluso en agosto.

Se convino, entonces, que el duhaldismo coreará el reclamo de que
Solá fije una fecha para las internas, incluyendo como dato que el ensamble con la primaria nacional sería un engorro.

Regidas por leyes distintas, la interna nacional y la provincial exigen diferentes padrones y distintos ámbitos judiciales. Igual, si fue posible el congreso de Lanús, ese estorboes apenas un detalle.
Giannettasio,Arcuri, Patricio García, Eduardo Amalvy, Haroldo Lebed y Mónica Litza, entre otros, salieron con la consigna de escarbar en la resistencia de Solá a poner esa fecha.

Más tarde, de la mano de jefe del Consejo del PJ,
José María Díaz Bancalari se acordó que ese cuerpo presentará en la justicia electoral una intimación para que Solá fije el calendario.

Ayer,
Bancalari zapateó sobre las palabras de Solá y, no sin ironía, le dio la « bienvenida» al gobernador. Fue en referencia a los dichos del mandatario de que «no» se iría «del peronismo»; planteo que más que a su permanencia en el partido refiere a no renunciar a la esencia del PJ.

A esa mímica acuerdista se sumó
Duhalde que, por radio, auguró que en su pulseada con Solá «la sangre no va a llegar al río» explicando que, más allá de las peleas, al final «los peronistas estamos todos juntos». «Nosotros no nos suicidamos, no somos la Alianza», redondeó.

En ese zigzagueo, el gobernador -como se preveía, más allá de los ánimos de los organizadoresno asistió al lanzamiento en el hotel Bauen del MOPUVI, peronismo disidente que proclama la candidatura de Cristina y la conducción de
Solá.

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