Duhalde instruyó a bonaerenses para el congreso del viernes
-
Gremio de neumáticos ratificó su pedido de embargar a Fate por $5.000 millones
-
El Colegio de Escribanos afirmó que las operaciones se informan siempre a la UIF
El caudillo de Lomas dijo que «no hay que manosearlo a Kirchner» y que «el vice debe ser alguien que tenga afinidad con el Presidente. No puede ser que haya conflictos entre quien está tomando decisiones y quien toca la campanita en el Senado». Más confesiones, interesantes en la boca de alguien que fue vice y que podrían dar a entender que esa comunión de visión no existe entre su esposa y «Lupín». Felipe bajó la mirada: otro vice de alma, él tampoco mantuvo la armonía que predicaba su jefe en la relación con Carlos «Rucucu» Ruckauf.
• Dos operaciones
La reunión de ayer había sido pedida por un grupo de bonaerenses, precisamente para postular a la señora de Duhalde. Pero dio lugar a una especie de arenga para alentar dos operaciones distintas. Una, la expansión del «lupinismo» en la provincia. La otra, la asistencia disciplinada y masiva al congreso que el viernes, en Lanús, debe consagrar la abstención del PJ en las elecciones presidenciales, que el duhaldismo presenta bajo el eufemismo «suspensión de internas».
Duhalde dijo que era impresionante ver a Kirchner crecer en las encuestas como lo hacía desde que se realizó su lanzamiento. Mostró números en los que ya está a la cabeza de sus encuestas. Fingió que eran cifras elegidas al azar, aunque provinieran de Guernica, distrito en el que flamea la bandera de Oscar Rodríguez (segundo duhaldista de la SIDE) y Mabel Müller, esposa de Rodríguez y senadora bonaerense.
Después, el Presidente recayó en la práctica que más le gusta, aunque no le haya dado grandes éxitos últimamente: el vaticinio. Dijo que «en el ballottage va a haber dos peronistas» y, como si se hubiera aburrido del sonsonete, hizo una variación aventurada y pícara. «Van a ser peronistas los tres primeros candidatos que se impongan en los comicios. Se los digo yo, ténganme confianza», profetizó «Negro». Sólo enumeró delante de un círculo íntimo: «Van a ser 'Lupín', Rodríguez Saá y Menem». Se regodea Duhalde con la chicana, que deja al riojano fuera del ballottage.
Camaño, el encargado de llevar adelante los planes de Duhalde en el congreso partidario, adelantó: «Ya tenemos el número para sesionar y ganar el congreso. Pero igual tenemos que hacer un esfuerzo supremo porque hay muchos compañeros de vacaciones». Duhalde también fue alentador y hasta algo prepotente: «Vamos a avanzar con las mayorías que haya para que se suspendan las internas». En un aparte, se explicó el trato que se le dará al menemismo, algo que Camaño piensa «negociar» con Eduardo Bauzá: «Si quieren hablar, que lo arreglen antes y nos digan quién va a ser el vocero y qué piensa decir. Si no, no les vamos a poder dar la palabra», explicó el presidente de la Cámara de Diputados, con el tono de quien pregunta: «¿Qué otro remedio me queda?».
Concluida la agenda nacional, se pasó a la de la provincia. De nuevo un solo de Quindimil, ahora para elogiar a Solá (la compenetración entre el gobernador y sus superiores de Olivos hace que hasta compartan el mismo bardo): «El gobernador hizo una obra inmensa desde que asumió. Encontró la provincia con grandes dificultades y la normalizó estupendamente», dijo Quindimil, quien dejó caer un dejo de desdén hacia Ruckauf. Duhalde, que lo había desmentido en el caso de Chiche, guardó ahora un silencio alentador para Felipe. Después, sección por sección, se fueron reportando los distintos caudillejos provinciales, en general optimistas con la performance del grupo, sobre todo ahora que las internas se hicieron de urgencia, otorgándole a la maquinaria electoral un peso algo incompatible con el adjetivo «renovador». Aunque ésta sea una autodenominación que el grupo sólo se aplica cuando actúa en nombre de Kirchner.




Dejá tu comentario